La Voz de Almeria

Opinión

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En algunas culturas tribales, la transición de la infancia a la edad adulta viene revestida de complejos ritos y no pocos riesgos físicos que criban a los sujetos más aptos para garantizar la supervivencia común. Afortunadamente los occidentales no somos sometidos a trances semejantes a los que sufren los jóvenes nativos que se tiran al vacío con los tobillos sujetos por una liana, ni hemos de cazar a un gran felino, ni tenemos que arriesgar la vida en desagradables ceremonias ancestrales. Nosotros solventamos esa transición recibiendo algún que otro disgusto en forma de confirmación de la falsedad de algún mito-saga infantil sobre ratones con trasiego dental o comitivas reales mágicas. La decepción es dura, pero curte. En este sentido, quiero aprovechar la columna de hoy para desvelar a los concejales socialistas del Ayuntamiento de Almería algo que, aunque sea triste, es la triste realidad: el alcalde no tiene en su despacho una máquina de hacer billetes. Ya sé esta revelación habrá supuesto un chasco al portavoz socialista, Juan Carlos Pérez Navas, que la otra tarde estuvo con los vecinos de Pescadería diciéndoles que si la Junta no cumplía con su compromiso de convertir la Casa del Mar en Centro de Salud (algo que espera el barrio desde hace seis o siete años), el Ayuntamiento haría esa obra. Pero por desgracia, la verdad es que el Ayuntamiento de Almería no tiene una cornucopia de la que manan incesantes los billetes de quinientos euros. Juan Carlos ya tiene una edad y sé que, aunque duela, sabrá encajar el golpe. También sé que esto es algo que se cuenta de pequeños a los socialistas en sus agrupaciones, porque cuando de mayores gobiernan lo hacen como si, efectivamente, contasen con un artilugio capaz de proporcionar dinero en cualquier momento. Si el Ayuntamiento de Almería tiene que acabar licitando, contratando y pagando las obras que la Junta que gobierna el PSOE no hace ¿para qué queremos entonces a la Junta de Andalucía? Pero eso, queridos niños, es ya otro cuento.


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