La consejera aplaudía el uso del agua de los regantes de Cuevas
La almeriense Mari Carmen Ortiz, felicitaba y se felicitaba por el uso del agua que hacen los regantes del levante almeriense. Y si miramos el resto de la provincia, la felicitación se puede extender a todas y cada uno de las comunidades de regantes de Almería. Algunas con problemas internos de democracia, es cierto, ahí está el caso de Sol y Arena, pero todas dando muestras claras de tener sentido a la hora del consumo del agua. Justicia es que la consejera lo reconozca, lo aplauda y se felicite. Contrasta la actuación de la señora Ortiz con los silencios de los regantes tras la visita. Supongo, sólo supongo, que le expusieron la situación que se está viviendo esta campaña, con hectáreas de cultivos sin regar. Conociendo a muchos de los dirigentes de estas comunidades, sé que se han impuesto el silencio, que no estaban por la labor de sacarle los colores a la consejera en su primera visita a la zona, pero que se habrá llevado, como es de rigor, la evidente sensación de que los políticos vienen siendo la ruina de estos agricultores. Ni una promesa cumplida, ni un plan en el que poner la esperanza, ni una ilusión que dejar a sus hijos en el futuro. Los agricultores almerienses, lo reconoce la consejera, son los mejores a la hora de sacarle rendimiento al agua de riego. Los agricultores almerienses no lo dicen, no ha sido su fuerte, pero saben que son los políticos los que tienen la culpa de todas las cuitas que por culpa del agua vienen soportando. En cualquier otro país del mundo se les habría buscado y traído el agua hasta desde ese infierno en que se ha convertido el “nazi-onalismo” que practica algún pequeño país del norte de la península. Pero siempre hay algún paniaguado político que pone los intereses de ese “nazi-onalismo” por encima de los de los agricultores del sur.
No tengo el placer de conocer a don Lázaro López. Es posible que su carta sea algo explosiva cuando asegura que “se nos está robando el agua”. Sin llegar a esa rotundidad, tengo que reconocer que en el resto de su misiva tiene tanta y tanta razón, que duele el silencio de esta provincia ante la falta de agua y el ninguneo que se ha tenido por parte de los políticos con la agricultura provincial. Los agricultores no deben estar en la Cámara y en Asempal, por eso no claman sus presidentes por el agua.