La Voz de Almeria

Opinión

Al Algarrobico

Un espacio digno de ser protegido por la humanidad

En medio, todo omnipresente, el inmenso mamotreto del horripilante hotel todavía sin demoler.

En medio, todo omnipresente, el inmenso mamotreto del horripilante hotel todavía sin demoler.

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Día de la Hispanidad. Después de una larga y tensa espera todos los habitantes de la casa suben al coche en dirección a la Playa del Algarrobico. El viaje es precioso, entre montañas volcánicas y vistas al mar. Bajando por una vereda se accede a la playa. La rodean tres o cuatro cortijos auténticos de épocas pasadas Y en medio, todo omnipresente, el inmenso mamotreto del horripilante hotel todavía sin demoler.

Es un horror que siga ahí, sin restaurarse el medio natural. Lo mismo ocurre con los cimientos de una urbanización junto al Castillo de Macenas. Cada vez que se pasa por allí hay que ver los pilares de hormigón armado, día tras día, año tras año. Urge otra gran demolición.

Una vez en la playa el baño es sagrado, el agua está divina, limpia y fresca. Cómo abarcar la inmensidad del mar, su consuelo y compañía. Además de los cerros que la bordean. Conformando juntos un espacio digno de ser protegido por la humanidad.

La familia se baña feliz. El miembro más reacio reconoce que merece la pena llegar hasta aquí. Un lugar incomparable a las demás playas del camino rodeadas todas de una urbanización tras otra. Con pena, pero con satisfacción por lo vivido, abandonan la playa. No llevan sombrilla ni tampoco comida para permanecer en ella hasta que llegue la puesta de sol. Se dirigen hacia el pueblo de Carboneras. La meta es comer en El Mariano. Consiguen aparcar en la rambla y también una mesa para tres en un rincón de la terraza.

Piden un Gayopedro a la brasa con vino Albariño, además de una ensalada. Todo muy bien aliñado y sabroso. Sin embargo, uno de ellos se niega a comer cualquier plato e incomoda con su actitud a los demás comensales. Al abandonar el local se tropiezan de frente con un escritor conocido y premiado, que los mira y se da la vuelta sin saludar.

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