Piedras, urnas y secretos
“La urna del materno-infantil tiene más posibilidades de ver un arqueólogo que un parto”
Para los que –comprensiblemente- no estén muy al tanto del protocolo de la obra pública, me gustaría aclarar que el concepto “primera piedra” carece del tono evangélico que usaba San Mateo al escribir eso de “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Por cierto que Pedro no se llamaba así, sino que fue el sobrenombre que el Maestro le puso (con bueno ojo) al apóstol Simón Bar Jonás, que con ese nombre más que una iglesia sólo podría haber fundado una cadena de tabernas de calzada romana. Pero no nos desviemos. Lo que vengo a decir es que las famosas “primeras piedras” en realidad no son tales. Lo que se entierra y se sella con cierta solemnidad es una urna en la que se contiene algún ejemplar de la prensa del día, monedas de uso vigente y porciones de las cintas inaugurales con los colores de las banderas oficiales, todo ello con el poético objetivo de ayudar a los arqueólogos del futuro en la datación de la ruina del cimiento de edificio dentro de muchos siglos, para cuando los simios dominen ya completamente el planeta. Y les invito ahora a que piensen en esa urna que, enterrada en el solar del hospital materno-infantil que prometió la Junta para Almería, tiene más posibilidades de ver un arqueólogo antes que el parto de una madre almeriense. Me pregunto si en esa urna cabrían los 21.014 votos de los almerienses residentes en la capital que el pasado domingo apoyaron libre y conscientemente al PSOE, partido responsable desde Sevilla de una importante colección de incumplimientos en Almería entre los que se destaca ese fallido hospital. Afortunadamente el voto es libre y cada ciudadano es muy dueño de respaldar o no a la opción política que estime oportuno. Pero excuso decirles las ganas y el interés que desde el PSOE van a poner en terminar ése y tantos otros proyectos si, a pesar del choteo, todavía encuentran almerienses que les entregan la flor de su secreto electoral.