La Voz de Almeria

Opinión

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En las ocasiones en que la publicación de la columna coincide con una jornada electoral, la etiqueta periodística aconseja desviar el tema escogido hacia cauces ajenos a cualquier cuestión que, incluso retorcida y tangencialmente, fuera susceptible de contener un mensaje político encubierto, subliminal o encriptado. Como si a estas alturas la gente no supiera ya a quien no votar.


Para estos casos existe el socorrido y penoso recurso de definir a esta jornada como “una fiesta de la democracia”, para derramarse a continuación en toda suerte de juegos florales tan predecibles como prescindibles. Así que, si me disculpan, abordaré el tema desde otro punto de vista menos confitado. Y es que hoy, además de las Elecciones Andaluzas, la actualidad nos ofrece un argumento clásico en el amplio sentido de la palabra: nada menos que un Barsa-Madrid. 


Y para que la coincidencia sea máxima, el desarrollo del encuentro va a tener lugar durante los noventa minutos claves de todo recuento electoral, en donde comienzan a apuntarse las mayorías, a desinflarse las previsiones, a recibirse las sorpresas y a perfilarse las caras con gesto de sapo tragado. Ahí es donde va a poder medirse en toda su desnudez la relevancia que el proceso electoral andaluz tiene entre los ciudadanos. Ahora que las predicciones demoscópicas tienen cada vez menor halo de infabilidad y en donde los especialistas y consultores sólo aciertan cuando te explican con cifras y porcentajes las razones de sus fallidos pronósticos, habrá que ver cuántos andaluces están siguiendo el trepidante partido y cuántos el –digamos- también trepidante recuento andaluz.


Las cuotas de pantalla de esa franja horaria pueden acabar siendo un indicador mucho más realista de la verdadera situación política de Andalucía que cuarto y mitad de encuestas telefónicas.


Por lo demás, habré de decir que gane el mejor, respetando así la norma y tradición de la asepsia electoral que, con la misma hipocresía impuesta, trasladaré a la esfera futbolística.  Ya te digo.


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