Noble señorito feudal
La gran mayoría de la población activa andaluza en el XVIII se dedicaba a la actividad agraria, y su estructura social estaba vinculada a ella, con cuatro grupos diferenciados, donde nobleza y clero acumulaban la mayor parte de tierras en propiedad, con grandes extensiones, propiciando arrendatarios de las mismas; por otro lado había, los menos, pequeños propietarios que incluso trabajaban sus propias tierras y, por último, el grupo más numeroso, jornaleros agrícolas, siempre en peores condiciones sociales.
Hoy día, sigue habiendo quien se cree con los privilegios de la nobleza de antaño por el mero hecho de tener el mandato popular de gobernar el País y, al encontrarse en la distancia, nombra candidato arrendatario con ansias de futuro terrateniente a alguien que, ni sabe qué aportar a Andalucía, ni sus problemas reales, es más, ni sabe de tierras, de ahí que él y su noble amo nos desprecien en cada ocasión, ya lo decía Machado, “Todo lo que se ignora, se desprecia”
Pero hemos encontrado la manera de gestionar nuestros intereses poniendo al mando a alguien del grupo social más numeroso, quien no cesa en su empeño de que Andalucía no se pare, ni estando a poco más de un mes de las elecciones, porque no nos lo podemos permitir. Así, tras haber puesto en marcha los planes de empleo joven y de empleo+30, ahora lanza el segundo Plan de construcción sostenible para generar empleo y otro Plan de empleo para mayores de 45, porque sabe que es prioritario. En contraposición de la eterna negativa desde Madrid de planes específicos, y la asfixia a nuestra tierra recortando en dependencia, sanidad y educación.
Así que no es de recibo que critiquen nuestra educación sin asumir sus responsabilidades, o que pretendan decirnos cuándo acudir a las urnas.
Hay quien se comporta como el señorito feudal que encarga arar las tierras andaluzas sin proporcionar semillas que plantar, pero que viene en tiempo de recogida para llevarse los frutos, ¿pensará que somos tontos?