El sí de María
El sí de María no fue un si cualquiera, este si, fue pronunciado por primera vez por la Santìsima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, al anuncio del Arcangel San Gabriel, cuando le anunció que el Verbo Divino tomaría carne en las entrañas de su virginal pureza, y de este hecho hace ya 2014 años siendo el Si de todos los pueblos este fiat de Maria.
Fue un SI de respuesta generosa a la acción del Espiritu Santo, te hizo Virgen Madre del Salvador. Expresaste este SI el día que todos celebramos con alegría , el dia de la Anunciación.
Tu SI al pie de la Cruz, estando junto a tu hijo, cuando agonizaba por todos nosotros al pie de la Cruz las palabras de Jesús “Ahí tienes a tu hijo, las acogiste convirtiéndote en Madre de todo el Genero Humano. Tu Si María fue el SÏ de la mujer fuerte, de la Bienaventurada por excelencia, De quien pasó. toda su vida diciendo Si, a su hijo, a ún niño, cuando va al Templo y allí lo encuentra tras buscarlo desconcertada, y lo ve y oye dando cuenta de su sabiduría y de quien es ante los maestros de la Ley.
Maria no hizo otra cosa que pasar la vida diciendo si.
Dijo Si, ante los que dudaban de quien era Jesús y su misión en la tierra, fue la mujer fuerte, dijo Si a la vida, al Amor, a la gratuidad, Maria fue entregándose entera frente a los que no quieren dar nada. María Madre de Dios, y madre nuestra. Maria corredentora del género humano.
Tu Si María, como respuesta generosa al anuncio del Arcangel San Gabriel enviado por el Espíritu Santo te hizo Virgen y madre, tú dijiste Si, en nombre tuyo y de todos el día de la Anunciación, y cuando estabas al pie de la cruz, recibiste el encargo de tu hijo de hacerlo resonar en todos los humanos al decirte señalando al discípulo amado “Juan”: Mujer ahí tienes a tu hijo y a él, ahí tienes a tu madre.
Un Si por el que todas las generaciones te llaman Bienaventurada.
El canto del Magnificat universal será realidad solo cuando, los hombres viviendo como hermanos digamos juntos “Padre Nuestro” . Cuando en todos los corazones y pueblos cantemos contigo las palabras del Magnificat.
Un si que siempre encontramos en ti, Santísima Virgen, como corredentora del Genero Humano.