Nunca llueve a gusto de todos
En materia económica es cierto el hecho de que cuando algunas cosas van bien puede que sean a costa de que otras hayan empeorado o vayan a hacerlo. Se podría decir que nunca nada es perfecto. Si el crecimiento es débil y no hay inflación, malo. Si hay mucha inflación, malo. Si la prima de riesgo es alta también es malo. Ahora, por ejemplo que el diferencial con el bono alemán sea bajo, apenas 120 puntos, también puede hablarse de burbuja. O sea también malo. Cierto que lo ideal es raro y difícil. Sin embargo, la economía española y también la europea en general están equilibrando sus variables. Con mayor o menor grado de éxito, la eurozona ha superado la ruptura del euro y la crisis de deuda y quizá se enfrenta ahora a otros problemas como el débil crecimiento del PIB y la baja inflación. De ahí las medidas anunciada por el BCE, aunque también sobre éstas hay reparos por si crea burbujas y nuevas tensiones. En lenguaje de barrio: nunca llueve a gusto de todos. España, en todo caso, debe aprovechar esta ventana para que con el aumento del crédito a familias y empresas, crezca el consumo y la inversión y la creación de empleo.
Estímulos La economía española necesita algunos estímulos y bien utilizados podrán dar la vida necesaria para que finalmente se produzca el ansiado y sostenible crecimiento. La economía española ya ha bajado la financiación pero falta más liberalización y menos impuestos.