La Voz de Almeria

Opinión

El grupo político del catalán Albert Rivera ya trabaja en Almería

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Recuerdo cuando otro catalán se puso al frente de un movimiento político nacional. El fracaso del partido reformista fue tan brutal, que ni siquiera su líder consiguió escaño.


La historia nos la podría contar Ramón Ponce, almeriense que vivió esa y otras vicisitudes de la política almeriense. Cierto que estamos en circunstancias distintas, mientras que en aquella ocasión el catalán que se presentaba como líder tenía sus limitaciones a la hora de sentirse y pregonarse como español, éste no es el caso del señor Rivera. La actual no es el hombre que nos llega del norte, sino los que se suban al carro de ciudadanos. La presencia de Miguel Cazorla al frente del grupo almeriense abre algunas interrogantes.


Lo conocimos en el grupo independiente de Juan Megino y como concejal en el ayuntamiento de la capital. Luces y sombras. Mientras a él se le debe el poner en valor los refugios de la incivil, también nos dejó unos pequeños monolitos, más bien estorbos en algunos lugares de la ciudad que al final tuvieron que ser retirados por Luis Rogelio. Nos contaban por aquellas fechas que Miguel era un gran trabajador, y eso podía llevarle a abarcar mucho, es posible que demasiado, y que ello dejara grietas en su gestión y que le llevara a tener más de un disgusto político durante el tiempo que estuvo en el cargo.


En política no estoy de acuerdo con el refrán: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Si ya hemos conocido el trabajo político de una persona y no despertó grandes ilusiones ni interés, no entiendo qué esperanzas va a llevarnos a votarlo ahora. Si Miguel Cazorla era tan buen político como para encabezar a nivel provincial un movimiento como el de ciudadanos del señor Rivera, ¿cómo es posible que se dejara perder una cabeza tan bien amueblada en Almería, con la falta que nos hacen en la provincia?


El bipartidismo parecía un buen instrumento político para llevar a España a tiempos de justicia, paz y solidaridad olvidados. No ha sido así. Los dos grandes partidos, Psoe y Pp, se han demostrado más interesados en sus problemas que en los de los ciudadanos. Han dividido al país entre buenos y malos, nos han llevado a un enfrentamiento cainita al que somos tan aficionados. Es bueno que aparezcan partidos que piensen en los ciudadanos más que en sus escuadras.


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