Conflictos en la modernidad
“Fuera del trabajo, es en el espacio público donde surgen la mayoría de problemas de la cotidianeidad”
No por casualidad, está siendo un éxito la reciente puesta en escena de “La Punta del iceberg”, una obra donde el dramaturgo Antonio Tabares plantea los conflictos humanos, de manera especial en el mundo laboral, un lugar propicio al desencuentro.
La crisis en una multinacional le sirve para profundizar en la sicología individual, en las relaciones de poder, y en el estrés laboral y existencial de nuestros días. La propuesta es que las claves de la felicidad y el progreso van a tener una relación directa con una atmósfera laboral satisfactoria, y lo que vale para la empresa, sea escuela, hospital o policía, vale también para el país en todas sus facetas.
Espacio público Fuera del mundo del trabajo, será en el espacio público donde aparecen la mayoría de los problemas de la cotidianidad.
La política de relaciones públicas en los ayuntamientos fue la primera en detectar los nuevos fenómenos urbanos, llevándolos rápidamente a un conjunto de ordenanzas cívicas.
Es en este clima donde surge la figura, relativamente novedosa, del mediador, que poco a poco se ha ido extendiendo a diversos campos, en sociedades donde todo tiende a judializarse. En el ámbito de la política, uno de los más prestigiosos escritores israelíes y reconocido intelectual comprometido con la paz, Amos Oz, defiende que la convivencia solo es posible si se vence al fanatismo, al que considera más viejo que cualquier Estado, Gobierno o sistema político. De hecho, cuenta el escritor israelí que su imagen infantil más detestable es la de una ciudad como Jerusalén llena de profetas, redentores y mesías.
Cainismo hispánico En nuestra cultura, la existencia de cierto cainismo hispánico puede remontarse hasta Quevedo que apelaba a destruir en la hoguera la mala hierba judía.
Igualmente, cierto mesianismo político muy dado al idealismo revolucionario o liberal frente a un pragmatismo más gradualista y moderador lleva muchas veces a un ambiente de confrontación que mas allá de regiones o partidos llega a vecinos o compañeros de trabajo.
Gestionar los conflictos Conflictos, por tanto, siempre hay y habrá, el problema es cómo gestionarlos. En un mundo, como el actual, donde el diálogo, el acuerdo y la cesión entre unos y otros forma parte del sistema, alguien inventó lo que llaman el método geométrico: “Cuando hay algún desacuerdo entre dos partes, lo que se hace es que cada una recorre la mitad del camino en dirección a la otra y ahí es donde se encuentran”.
Una buena formula, quizás, para aplicar en los tiempos presentes.