La ironía como arma incruenta
El PP está haciendo todo lo posible para que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres
Un lector a quien siempre debo estarle agradecido me avisa de que utilizo demasiado la ironía. No sé si es que lo ve como un recurso retórico harto sangrante o que prefiere un lenguaje blando, más propio de internado infantil. Los escritores, y más aún los de provincia, no somos ejecutivos ni disponemos de un nutrido arsenal de argumentos para rebatir la información sesgada de los partidos. Nos queda pues aprovechar las armas que tenemos dentro de la Constitución y la buena crianza. Recurso fue de los grandes nombres de nuestra literatura utilizar esta vía indirecta de la persuasión para llegar a donde no llegarían otras palabras, ni siquiera revestidas éstas de dulzura.. Miguel de Cervantes, por citar el más grande, utilizó la ironía de modo genial. Ver a Sancho Panza gobernador de la Insula Barataria haciendo las delicias de los duques al tiempo que el escudero se lamenta de pasar hambre por culpa de un médico demasiado restrictivo es ya la antesala de la risa inteligente . Pero no quisiera defenderme cuando hay tanto que ironizar. Ayer aparecía nuestro Presidente defendiendo la salida de la crisis rodeado de los ejecutivos de las cuatro empresas más grandes de este país. Cualquier mirada irónica, por tímida que fuera, se hubiera dicho: Vaya. Ya podrán esta r contentos. Han facilitado el despido. Han abaratado el salario de los trabajadores. Han reforzado la seguridad incluso dándole vara a los guardias privados. El capital, en suma, como en los tiempos de los zares, tiene todas las ventajas frente al trabajo. Si fuera verdad, como dice la oposición, que todavía se sigue destruyendo empleo entonces habría que achacarlo a algún absurdo no aclarado del planeta, porque el PP está haciendo todo lo posible para que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. Otra cosa sería negar que la tierra no da vueltas alrededor del sol. Sin embargo miren lo que ocurre en Carboneras, según dicen. Allí se reduce el número de concejales liberados. De cuatro quedan tres. Pero entonces por la Reforma de la Ley de Administración Local, aprobada por el Gobierno del PP, suben los salarios a los concejales de su partido, con lo cual nuestro gozo en un pozo.