Dos estilos de juego
“Los arrolladores argumentos del alcalde dieron pocas opciones a la oposición”
En la tarde de ayer, el Salón de Plenos del Ayuntamiento de la capital acogía el primer Debate sobre el Estado de la Ciudad de esta Corporación y el resultado no dejó lugar a dudas sobre quién venció y convenció. Sobre el terreno, dos estilos de juego diferentes, uno basado en hechos, convincente e incluso brillante y otro aburrido, repetitivo e instalado, en ocasiones, en la apatía.
Es cierto que los arrolladores argumentos del alcalde y su equipo de Gobierno dieron pocas opciones a los portavoces de la oposición, que no tuvieron demasiadas posibilidades ante la evidencia de una realidad incontestable y es que nunca en la historia de la democracia de Almería se había invertido tanto en todos y cada uno de los barrios de la ciudad.
Pero queremos más y, a pesar de la situación, el Ayuntamiento sigue planificando proyectos ilusionantes, como el Parque de las Familias, y continúa trabajando para que los almerienses estén orgullosos de su ciudad y para que disfruten de más espacios de ocio y zonas verdes y mejores infraestructuras. Un trabajo nada fácil si tenemos en cuenta que juega en desventaja porque enfrente tiene a la Junta de Andalucía que, en muchísimos aspectos fundamentales para Almería, no demuestra neutralidad.
No es lógico, ni justo, que PSOE e Izquierda Unida pidan al Ayuntamiento más inversión en el Centro Histórico, cuando son ellos los que ponen ‘zancadillas’ al tener abandonado el monumento más importante, la Alcazaba, demorar año tras año la rehabilitación de nuestra Casa Consistorial y la emblemática Plaza Vieja, o poner palos en las ruedas del Mesón Gitano.
Afortunadamente, durante el Debate se vio a un alcalde con iniciativa e ilusión, dispuesto a seguir trabajando por la ciudad, a pesar del juego marrullero de sus adversarios, y, sobre todo, a escuchar a los almerienses . La oposición, por desgracia, dio la sensación de encontrarse bloqueada y, lo que es peor, no mostró la más mínima capacidad de reacción para cambiar el statu quo en el que parece instalada.