La Voz de Almeria

Opinión

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A veces tiene uno la impresión de que la política de comunicación de la Junta de Andalucía se basa en alguno de esos desvergonzados libros de autoayuda que aseguran que para conseguir algo basta con creerlo, o que los milagros existen, etcétera. Y del mismo modo que los libros se venden a porrillo y las carpas se llenan de convencidos, el discurso de la nueva presidenta de la Junta, Susana Díaz, se adapta a los esquemas del realismo mágico hispalense para relatarnos una gestión que mezcla la realidad con lo soñado o pretendido: “en breve se avanzará en la resolución del conflicto de la Plaza Vieja”, vino a decir la nueva presidenta en su reciente visita a Almería. Y claro, el problema no es que esta señora vuelva a cabalgar la misma mentira que sus predecesores, sino que sospecho que realmente piensa que el asunto sí va a evolucionar positivamente. Pero positivamente para los intereses del PSOE de Sevilla, claro, no para que la capital almeriense deje de ser la única de toda Andalucía en tener su Ayuntamiento hecho una cochambre y tapado con una lona, esperando una solución comprometida para el año 2005. Y la solución del susanismo virtual parece que va a venir por donde siempre: por la aleluya y por las palmas al compás. ¿Qué puede hacer la Junta si no hay dinero para terminar de una vez la segunda fase de un proyecto que acumula ya ocho años de retraso? Pues quitarse el muerto de encima y echarle la culpa a Rajoy. Estoy haciendo una predicción, ya lo sé, pero no creo que me equivoque. Por lo tanto, la culpa de esa calamidad la tendrá Mariano I el Maléfico, por no dar a la Junta el dinero que Andalucía se merece. Y así los socialistas sevillanos creerán que “realmente” han zanjado el asunto. Y es que no hay nada como cerrar los ojos y desear algo vehementemente para que ese algo, -abracadabra- se cumpla. ¿Lo ven? Los milagros existen.


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