La feria de Almería ha vuelto a colocar el cartel del cierre
La feria de Almería ha vuelto a colocar el cartel del cierre
Nos toca esperar al próximo año para volver a ocupar las calles, los chiringuitos, las casetas, el coso de la Avenida Vilches, la Plaza Vieja y todos aquellos lugares en los que el ayuntamiento ha dispuesto alguna actuación. La feria la cuenta cada almeriense tal y como le haya ido. Las sombras y las luces estarán presentes. Bastante más por nuestros estados de ánimo que por la propia feria en sí. La crisis se ha notado y de qué manera. Casetas que se consideraban históricas han dejado el solar vacío y las calles del recinto, a excepción del fin de semana, se han visto mucho más abiertas que ediciones anteriores. Ni el stand del pincho moruno ha estado como en pasadas ediciones. Y si faltaba algo ofertas de cubatas a bajo precio. Ha sido, como no podía ser de otra manera la feria de la crisis. El político lo mismo se atreve a decir que ha sido otra edición histórica. Y lo ha sido, evidentemente, pero por parte de las sombras. No culpemos al edil responsable. El recinto está ahí y se ha intentado que estuviera a tope. Pero los bolsillos no están como en años anteriores. Y si hay que bajar a la feria, y se baja, se hace una o dos noches, bocata en el Molino y a mirar el ambiente. No podemos estar satisfechos de una feria que se ha visto mermada de visitantes, por mucho que nos diga Luis Ro lo contrario. Las noches han sido más bien sosas y los medios días no han contado con el fuerte y total apoyo del propio ayuntamiento. Pero de la feria del mediodía habrá que escribir en otro momento, pues ha demostrado que si se le ayuda un poco se puede y se debe convertir en el cenit de la feria de Almería. Lo más sorprendente, el ambiente que se ha vivido en las actuaciones de la Plaza Vieja. Ha participado el ciudadano a tope, y eso demuestra que el almeriense no está ni se siente pasivo ante la feria, pero posiblemente el recinto esté muy lejano, el bolsillo algo esquelético y había que elegir la mejor opción.
Con todo, hemos disfrutado del calor mañanero de la ciudad y de la noche agosteña de Almería. ¿Nos debe dejar alguna reflexión la edición cerrada el pasado sábado? Pienso que sí. No nos adelantemos a los tiempos, pero entiendo que los almerienses debemos empezar a plantearnos la feria que de verdad queremos, no la que nos imponen los políticos.
Seguiremos con el tema.