Estado putrefacto
Estado putrefacto
En mis largas noches de vigilia me he dedicado a leer y releer y es tal la cantidad de poetas que tiene Almería, que decidí apartarlo con sumo cuidado en mi corazón que, si bien es verdad no envejece, pero si entristece. En esta noche de viento furioso mi esposa, de un candor repleto de tacto exquisito, llega sigilosa y deposita con mimo un beso que enardece mi condición de hombre en activo. Hay un sector entre la gente que se siente mal con la sencillez y elegancia del Papa Francisco; éstos son a los que todavía les cuesta dejar el don y otras vanidades; no piensan que hay criaturas que mueren por inanición y viejos que duermen bajo una caja de cartón.
En mis periplos callejeros escucho con máxima atención al pueblo que gime de dolor ante esa sarta de gentes sin principios y, por la visto, sin fin. Existe una persona a la quiero y querré siempre.
Hace días que “está mudo el teclado de mí clave sonora, y en un vaso olvidado se desmaya una flor”.
Ayer mi amigo Ramón Lorenzo con dulce voz, repleta de buena educación, me dijo que era su cumpleaños; el hombrecito añadió: “son once”. Me sentí honrado de tener amigos de suma categoría. Lo mayor me obliga a dejar la parte romántica y, aunque estoy curado de espantos, el caso de Urdangarín y su esposa clama al Cielo y la Tierra. El pobre de Aznar y su cónguge se han descubierto al buscar un protagonismo ridículo. Bárcenas es convicto y confeso; suele alzar el cuello con arrogancia y quizás sea lo único a lo que aferrarse dadas las circunstancias. Rajoy no quiere o no puede tocar al Bárcenas. Un líder sabe adonde quiere llegar; no depende de sus sentimientos, de su estado de ánimo ni de las trampas o zancadillas de sus enemigos sino que se apoya en su determinación, su objetivo y su eficacia.
“María Muñiz, a sus labores”
Llega a mi mente cansada el poco interés que tienen ambos partidos para alejar el fantasma del hambre y la desolación; la tierra espera y desespera para suplir con entusiasmo, una gama de flores y verdes follajes, alejando para siempre el riego sanguíneo de tantos seres inocentes.
María Muñiz debería dedicarse a sus labores, la política no es su fuerte. No, yo no soy un viejo trasnochado.
El PSOE da por hecho que la Justicia debe ser igual para todos; en el caso de la Casa Real veo una víctima propiciatora llamada Sofía y en los demás un ansia loca por subir a la cúspide y, consecuentecuentemente, mayor será la caída. De cualquier forma un deseo ferviente: que del modo que sea venga una Paz que hereden los niños y jóvenes de hoy.Artur Mas se esfuerza en hablar en catalán cuando yo a los dos días lo entendía y a la semana lo hablaba estupendamente, o sea, que aquí lo entendemos todos.
En mi estancia reina la armonía y su capitana impone respeto envuelto caricias. “Libre de los encantos que presta el arte, mi voluntad en ella no tiene parte”.