Izquierda Unida, la ocasión que no llega
Izquierda Unida, la ocasión que no llega
El Partido Comunista fue el gran derrotado en nuestra Guerra Civil. La persecución de Franco se prolongó cuarenta años después. Aunque el caudillo hablara de paz, lo cierto es que no paró hasta sacar a los rojos uno a uno de debajo de las piedras y fusilarlos. Al llegar la transición, el PC dio muestras de sentido común olvidando viejas venganzas y abriendo generosamente su abrazo para la reconciliación.
Nació así IU, que no está formada solo por el Partido Comunista. En las primeras elecciones democráticas, el pueblo español tuvo la clarividencia de alejar electoralmente a las dos ideologías, tanto de izquierda como de derecha, que se habían enfrentado dogmáticamente y a cara de perro. Ganó el centro, por supuesto. Tras la experiencia que hoy tenemos tanto del PSOE como del PP, ya sería hora de que se abriera paso IU que por no haber pisado nunca Moncloa, y por estar limpia de corrupción parece más cerca del pueblo. Su avance crediticio en Andalucía y otras autonomías revela que hay un sector que todavía no le ha olvidado. A la postre ¿a dónde puede mirar un trabajador sin otro capital que sus manos en medio de una crisis aguda de capitalismo financiero? Solo hay un obstáculo para que Izquierda Unida alcance del poder. Son los nostálgicos de uno y otro signo político, que añoran o a Franco o a Lenin.
Mientras no cesen los rencores de clase y la gente olvide el cuéntame cómo paso, Izquierda Unida no tendrá salida, pero qué duda cabe que tras el papelón de los dos partidos turnantes durante la crisis, habría que ensayar otro reconstituyente algo más fuerte.