Junto al mar
Junto al mar
Pasar una temporada junto al mar, con la excusa de las vacaciones es absolutamente necesario para el cuerpo y para el alma. Lo digo, lo leo y lo repito varias veces porque así está uno más seguro de lo que dice. Efectivamente , es necesario que todos los años obtengamos el “ certificado “ de nuestra activa “presencia” frente al mar en vacación mediterránea. Necesitamos enfrentarnos al mare nostrum para recordar que vivimos todo el año junto a él aunque no hagamos actos diarios justificativos del empleo del “ nostrum”.
Ese empleo está más que justificado ,porque aunque actuemos ignorando la posesión pro indiviso con nuestros conciudadanos de un trozo de ese ser tan “ nostrum” , no podemos olvidar que a su orilla vimos las primeras luces y a su monótono ir y venir de olas hicimos nuestros primeros movimientos y nos contagiamos de su ritmo. ¡Qué hermoso es el mar “ nostrum” teniendo conciencia de lo que se dice y de lo que ello significa!
Por muchos que sean los conciudadanos copropietarios de ese mar, en el número, en el tiempo y en la distancia, ¡ qué hermoso es ser copropietario del mar! Y además que sea tan protagonista en lo popular, en lo cultural, e incluso en lo religioso.
Por cierto ,en estos días hay muchos copropietarios que se quejan de la aparición de las dichosas medusas. Si continúa asi la aparición de tan molestos animalitos habrá que reunirse para tomar medidas. Porque cuando una circunstancia tan desagradable se da en un bien común es normal que todos los que participan en la titularidad de ese bien adopten las medidas pertinentes para conservar la normal posesión de esa titularidad.
En fin, son gajes del oficio. Son complementos circunstanciales - como dirían los que participan de la copropiedad de un bien inmueble o mueble.