Actividad esencial... ¿Ahora?
Resulta que el Gobierno de la Moncloa debido a la pandemia del virus COVID-19 ha “catalogado”, entre otras, a la actividad agrícola y también a la ganadera como actividades esenciales. Labores éstas del sector primario que vienen realizándose desde varias generaciones atrás en la historia más reciente de nuestros campos y que gracias al solitario y anónimo esfuerzo de los que nos antecedieron, lamentablemente algunos ya no están entre nosotros, supieron cultivar esa “semilla” que hoy aún perdura y germina habiendo pasado el testigo a las actuales generaciones de agricultores y ganaderos que continúan al frente, no sin dificultades, de sus explotaciones familiares.
Unas dificultades que en los últimos años son más que patentes y que históricamente las justas reivindicaciones de este bendito sector han caído en saco roto debido al “buen hacer” de nuestros políticos dejando en numerosas ocasiones al mismo abandonado a su suerte. Eso sí, en época electoral, muchas promesas y pocos hechos. Nadie duda de que, en estos momentos de dificultad extrema, la sanidad es el contingente de profesionales que está principalmente sufriendo y padeciendo las consecuencias de manera directa de esta inédita situación y además con la escasez de medios con que hasta la fecha están disponiendo.
Pero que ahora, debido al maldito virus, se reconozca a la agricultura y a la ganadería como actividades esenciales es para echarse a reír o a llorar, según se mire. Formas de vida que han sido vitales desde el principio de la humanidad, lo denominan ¿ahora? “esencial”. Y aunque las palabras esencial e imprescindible tienen prácticamente el mismo significado, que sepan los políticos que tanto las mujeres como los hombres de la agricultura y de la ganadería también son heroínas y héroes, solidarias y solidarios y ante todo son i m p r e s c i n d i b l e s, pero no de ahora sino de s i e m p r e. A ver si se enteran de una vez por todas.