Pastorcillos bajo el cielo de Fátima
De todos los milagros conocidos, el que me levanta más ecos de admiración es que haya gente que todavía crea en ellos. Es probable que la apelación al milagro sea el razonamiento más lógico ante lo inexplicable, pero lo cierto es que a veces pasan cosas que no se sostienen ni en el cielo ni en la tierra, aunque suceden ante el asombro de cuantos lo contemplan. El escritor Arthur Miller decía que a mucha gente le bastaba con tener en la cabeza la idea de que los milagros existen. Y teniendo en cuenta que estuvo casado tres años y medio con Marilyn Monroe, habrá que considerarle como una voz autorizada ante lo extraordinario. Pero para prodigio indescifrable, el que acaba de producirse en la Moncloa. No sé si el nuevo colchón de Pedro y Begoña habrá tenido algo que ver, pero acabamos de conocer algo que hace unos días era materialmente imposible: el presidente en funciones ha anunciado que desbloqueará antes de que finalice septiembre 4.500 millones de euros de las entregas a cuenta de la financiación autonómica. Lo que hace unas semanas era inviable es hoy un feliz anuncio. ¡Milagro! Como pastorcillos bajo el cielo de Fátima, contemplamos absortos el descaro de quien es capaz de conducir la acción del gobierno que preside por un camino paralelo al de su reciente condición de candidato, sin que asome el arrebol a sus mejillas de hormigón armado. Qué tío. Naturalmente, ya saldrán los fachas de su caverna a decir que esta decisión tiene mucho que ver con la convocatoria de elecciones el próximo 10 de noviembre. Y es que los reaccionarios no terminan de admirar el prodigio que supone que justo ahora -y no antes- el Gobierno haya encontrado un resquicio legal para actualizar la financiación a las comunidades sin saltarse el dictamen de la Abogacía que no le permitía el pago de estas cantidades por estar en funciones. Pero Pedro el Guapo ha hecho imposición de manos y se ha obrado el prodigio. ¿Creemos o no creemos en los milagros? Pues eso.