Agua y electricidad, el binomio que sostiene a la sociedad
A simple vista puede parecer que dos recursos como son el agua y la energía no tienen nada que ver.
El primero, natural , y el segundo producto de la capacidad que tiene la materia para generar trabajo en forma de movimiento, luz o calor.
Pero lo cierto es que entre ambos elementos existe una relación íntima indisociable. Sin agua no es posible la vida, y sin energía tampoco.
Incluso, yendo más allá de esta sencilla apreciación, sin energía no se puede obtener agua en la cantidad y calidad necesarias para el consumo humano y la actividad productiva del siglo XXI.
Extracción, transporte, distribución, desalación y depuración de la materia líquida, ¿cómo se podrían llevar a cabo este conjunto de labores omitiendo la intervención energética?
El camino no es otro que combinar las renovables y las no que no lo son para satisfacer el incremento de la demanda de agua y energía, hecho que está calando en los “estados de bienestar”.
Aumento del consumo, agotamiento de fuentes de extracción tradicionales e impacto ambiental.
Todo esto y más tienen en común dos recursos de los que ya no podemos ni queremos desprendernos.