Los tiempos que corren
Los tiempos que corren
Aparte de nuestro acontecer de cada día, que es como si dijésemos de nuestra aventura cotidiana, a veces empleamos términos muy grandilocuentes para designar sucesos simples y vulgares de los que llenan nuestras días, pero siempre hay imprevistos que hacen cambiar nuestra vida diaria. Estos acontecimientos ponen cierto interés a nuestra existencia, que no siempre es tan monótona como pudiéramos imaginar en principio.
Está claro que no todos los días son iguales y que cada uno trae su circunstancia o pequeñas cosas que le hacen parecer distinto a los demás. Y está claro también que si no existieran esas variantes la vida sería aún más monótona, si eso cabe. La realidad es que los cambios si se redujeran a estas nimiedades, tendrían poco interés, aunque haya muchas personas que nos los deseen, porque tienen miedo a los cambios.
¿Y eso por qué será?. Son muchas las personas de edad que alegan su experiencia de vida para asegurar, basados en ella, que nunca se cambia para mejorar . Aprovecho mi edad para confirmarlo. Eso es así porque el paso del tiempo nos hace adquirir experiencias notables, que tienen su base, en eso precisamente, en el paso del tiempo y en las vivencias que conlleva, unas buscadas y otras sobrevenidas, que incluso parece que nos superan en ese momento. La historia nos confirma este hecho, incluso lo confirma el refranero popular, “más sabe el diablo por viejo, que por diablo”…, “la experiencia la dan los años”… todo eso es cierto.
Y con base en eso, puedo afirmar, que en nuestro país hemos vivido situaciones económicas y sociales difíciles que hemos superado, ¿pero como la que sufrimos ahora, tan dificiles teórica y prácticamente?.
Las pasadas se superaron y las actuales se superarán, si Dios quiere. Pero difíciles son…un rato difíciles.