El almeriensismo activo tiene una cita ineludible el domingo
Se r o no ser de la élite, eso es justamente lo que se juega el próximo domingo el Almería en el Estadio Mediterráneo.
El haber tenido que regresar de vacío el pasado sábado de Gijón por obra y gracia de un gol que nunca debió llegar, obliga a los almerienses a sumar los tres puntos frente al Granada para poder matar dos pájaros de un tiro con 46 puntos en la clasificación.
El primero dejar de lado definitivamente las preocupaciones por la posibilidad de caer en el infierno.
El segundo entrar con todos los honores en la lucha por volver a ser de Primera.
El partido que tendrán que afrontar los nuestros frente al Granada, se presenta especialmente complicado, dentro de que en Segunda todos lo son. Porque hasta el momento el cuadro nazarí es el mejor de la competición con 46 puntos, porque es el equipo que menos goles recibe, sólo 18, y uno de los que más consigue.
El pasado sábado el Sporting salió a ganar al Almería por lo civil o por lo criminal y lo logró con la inestimable ayuda de un árbitro que amedrantó a los nuestros y de una afición que tanto más animó cuanto más apurado vio a su equipo. Y aquí me quiero detener para poner una pica, no en Flandes, sino en el Mediterráneo.
El domingo a las seis de la tarde todos los que nos sentimos orgullosos de ser almerienses, los que llevamos el almeriensismo activo en la sangre, tenemos una cita ineludible con los nuestros. Con esos jugadores que se dejan el alma en cada partido en defensa de un escudo que nos representa, hasta haber conseguido algo impensable al inicio del curso.
Pero no se trata de que seamos muchos,que también, sino seamos muy buenos.
Que vayamos dispuestos no a ver el partido como palmarotes (pasivos, pasmados, embobados) sino a ponernos la camiseta rojiblanca y desde la grada empujar a los nuestros hacia una victoria especialmente complicada porque no tendrán más ayuda que la que le llegue desde los corazones con sangre indálica.
En este sentido lamento profundamente que desde el club no se haya tomado ninguna iniciativa, más allá del tema de las botas de fútbol para Ghana, que hubiera servido de incentivo para enganchar a los no habituales.