Lo inmediato
Lo que no soporto del prusés es no saber qué es lo que va a pasar mañana. No lo llevo bien, me jode la incertidumbre. Estoy acostumbrados a hacer una foto con el móvil y ver el resultado inmediatamente. Le doy la vuelta al móvil y si no me gusta cómo salgo, hago otra foto. Es instantáneo, lo sé en ese momento. Pero todo esto de la declaración de independencia se me escapa de las manos y de las redes sociales porque el resultado de lo que acontece se conocerá dentro de unos días y no ahora, mañana es tarde. No estoy acostumbrado a esperar, a preguntarme ¿qué demonios pasará mañana?, ¿qué ocurrencia nos tendrán reservada? Lo reconozco, no lo llevo bien. Yo lo que quiero es saber, saber ya, ser teletransportado a una fecha dentro de tres semanas, conocer de sopetón si todo esto ha sido una pantomima o si, por el contrario, el señor Puigdemont y su peluquero se han salido con la suya y han creado tendencia y son un estado estético independiente, saber si son la hostia, la caña. Le he mandado un wasap a mi primo David, vive en Barcelona, su segundo apellido es Vidal, el mismo que el mío, es el apellido de su madre, hermana de mi madre, Vidal, un apellido andaluz que suena muy bien en Barcelona, “¿qué está pasando, primo?”, ¿qué coño está pasando, primo? ¿te acuerdas de cuando fuimos a la feria y le dije a unas guiris que tú eras americano?, ¿lo recuerdas?, estuvimos toda la noche hablando en inglés con ellas, tú no hablabas catalán y yo no hablaba español, yo me enrollé con la más fea, aún me escribo con ella, es una mujer increíble. Entonces tú y yo estábamos de acuerdo en que queríamos ligar con las guiris, ¿qué coño está pasando ahora, mi hermano?”.