Fernández-Pacheco entre Gran Hermano y chef municipal
Hace unos días conocíamos que el Ayuntamiento de Almería, con su alcalde a la cabeza, anunciaba que, de cara al plan de turismo que se está elaborando, entre las novedades que se estaban estudiando se encontraba dotar de camas a las playas. ¿Camas? Sí, camas. ¿Qué pasa? ¿Con colchones y almohadas? No querrán ustedes que sean de piedra hasta la cabecera. ¿Con sábanas y edredones? Hombre, tenga usted en cuenta que de noche el relente deja los desnudos cuerpos ateridos, un edredón no les vendrá mal a los amantes que decidan pasar la noche acunados por el ruido de las olas del Mediterráneo. ¡Qué bonito! Y con las cantadas camas en las playas nos llega lo que no es un estudio, sino la realidad de que se quiere montar una cocina en el mercado central para exhibiciones gastronómicas. La casa municipal de don Ramón Fernández-Pacheco la van completando. Ya tenemos la cocina y las camas, los dos elementos más importantes de la vida: comer y dormir. Cocinar y hacer “cosicas” antes de dormir. El salón puede esperar, la TV la tiene propia y en directo para los dos eventos previstos, ¿qué más puede pedir don Ramón? Él no sé. Los ciudadanos de Almería capital algo más de cabeza en su alcalde. Lo de retransmitir durante las 24 horas el sueño reparador o solamente el descanso de las parejas almerienses en la camas de las playas se puede convertir en el programa más visto de las últimas décadas. La TV de Almería va a superar en audiencia a las grandes cadenas nacionales, incluida Playboy, y lo mismo recupera algo del dinero que le cuesta al vecino. Lo mismo también nos sirve para aumentar en número de nacimientos, que últimamente ha caído bajo mínimos en nuestra ciudad. Si lo de las camas en las playas se hace pensando en favorecer la tasa de natalidad almeriense, tan baja la pobre en estos tiempos, lo mismo me convence y me parece una buena idea. Reconozca que el espectáculo de gran hermano no le va a llegar a los que nos puedan dar las camas playeras almerienses.
Hay que reconocer que los del PP se han espabilado. Hace unos años un alcalde madrileño llamaba a la juventud (y a los que ya no lo éramos) a colocarse. Al alcalde almeriense solo le falta sacar un bando invitando a los jóvenes (también a los menos) a que usen las camas de las playas para lo más gratificante del mundo: hacer el amor.