¿Son sordos los políticos que están dirigiendo en la provincia?
Siguiendo la polémica que se ha vivido entre el ayuntamiento de Albox y la diputación provincial, sólo se puede pensar que nuestros políticos son sordos o tontos. Sordos por que parecen no haber entendido lo que estaban negociando, según ha declarado el alcalde de Albox, Francisco Torrecillas. Uno creía que se negociaba una cosa, el otro que la contraria. ¡Madre mía, que par! ¿Tontos? De los políticos que nos ha tocado en suerte se puede esperar cualquier cosa, también esa. Escuchando las palabras aparecidas en la prensa audiovisual de don Javier Aureliano, no parecía que el vice de diputación estuviera muy seguro de lo que decía, algo lamentable el tono de la explicación y sin argumento creíble. Que el señor Torrecillas se ha comportado como un kamikace en este tema lo sabe todo Albox, el Almanzora y media provincia. Está haciendo buenos y con diferencia a los anteriores alcaldes albojenses. ¡Qué pena! Y parecía que entraba dispuesto a poner orden en el ayuntamiento y solucionar los problemas que la corporación y anteriores alcaldes habían creado con otras administraciones. Daba esa impresión. Llega un hombre, profesor y director de instituto, culto y preparado a poner sensatez y cordura en lo que ha sido un ayuntamiento enzarzado en la polémica política del y tú más, y lo que nos resulta es un elefante en una cacharrería.
Lo que está claro es que la culpa debe ser de algunos de los dos protagonistas, o del alcalde Paco Torrecillas o del presidente Gabriel Amat.
Dice el albojense que él creía que se estaba negociando un tema y que el roquetero le salió y por teléfono por otro. El roquetero no ha hablado, lo ha hecho su segundo, y haría falta que lo hiciera. Entiendo que cuando estalla la polémica el hombre estaba con su gente en la playa con las moragas, pero podía pensar que su cargo de presidente de la diputación le exigía estar pendiente de lo que estaba ocurriendo en Albox. Que no don Gabriel, que ya está bien de dos importantes cargos políticos en la misma persona, y lo está diciendo su propio partido, señor Amat.
En el pleno de Albox se vota en contra de la moción presentada, el dislate político de un alcalde aupado por la tramontana. Los ciudadanos no saben si el culpable es el alcalde o un presidente. No saben si son sordos o tontos los dos o se lo hacen, pero lo parecen.