Paso adelante del Almería que no tuvo la recompensa que mereció
Si en alguna de las dos oportunidades postreras de que dispuso el Almería en Anduva el balón hubiera entrado, es posible que la visión y el análisis de la actuación rojiblanca hubiera sido diferente.
En la mayoría de ocasiones el comentario de los partidos suele ser resultadista, ya que se valora el trabajo de los equipos en función del resultado. El duelo más reciente de la Liga Santander puede servir de ejemplo. Para la prensa bilbaína la despedida de año fue un éxito tras su triunfo por 2-1, para la de Vigo decepcionante. Y todo ello porque el baño de juego y oportunidades que le dio el Celta al Athletic no tuvo el premio buscado, entre otras razones porque un árbitro temeroso de San Mamés se encargó de sentenciar a los gallegos. Viene esto a cuento porque creemos que el Almería ofreció en Anduva uno de sus mejores actuaciones del curso fuera de casa, fue casi siempre mejor que el rival y si regresó como casi siempre fue por culpa de un error no forzado en el primer tanto y víctima de una decisión de Pizarro de cárcel deportiva, completada por una acción infantil de Diamanka. Quizás lo que más chocó es que tras el 0-1 de Quique, el equipo se puso nervioso perdiendo el sitio y el control del juego que hasta ahora había ejercido.
Pensamos que en este caso fue una cuestión psicológica propiciada por la tensión que genera en la escuadra almeriense la ansiedad por ganar fuera. Mejorando el trabajo en las acciones a balón parado el Almería ha demostrado, en nuestra opinión, que está preparado para asaltar cualquier campo.
Llega el mes de enero y con él la posibilidad de reforzar el equipo, algo que es absolutamente necesario. Hay que fichar, porque hay mucho y bueno en el mercado, y hacerlo bien. No hay nada perdido; del grado de acierto en las incorporaciones va a depender en gran medida el futuro de la entidad.
Los casos del jugador almeriense Antonio Puertas y del nigeriano Ramón Azeez, dos canteranos que quieren salir a las primeras de cambio, vuelven a poner sobre la mesa la bondad del trabajo de cantera. Joaquín Fernández es la cara positiva.
Finalizó deseando a toda la familia rojiblanca unas felices fiestas y que los Reyes le traigan dos o tres buenos futbolistas. Que así sea.