En el último minuto, tal y como se esperaba, los políticos salvaron Galasa
Son tan trasparentes, tan previsibles, que ya no sorprenden a nadie con sus decisiones. Por mucho que amenazaran no se iban a atrever a cerrar Galasa. Son bocazas pero no tontos, y los ciudadanos no les iban a perdonar el cierre de la empresa que les lleva el preciado y necesario líquido a sus hogares. Lo cierto es que han estado tomando el pelo a los ciudadanos, alguien puede pensar y creer que los han estado engañando, para después dejarlos a los pies de la misma empresa y su subida. ¿Qué deben pensar ahora los ciudadanos que vieron y oyeron a sus políticos en los plenos de sus ayuntamientos defender con uñas y dientes que no iban a permitir la subida del precio del agua que Galasa les manda a sus grifos y que ahora la han firmado y aprobado? Ha sido más de un año de discusiones, de plenos polémicos, de voces airadas, de enfrentamientos entre el PP y el PSOE para al final “tos por igual”, ¡al cielo con los precios! Cuanto esfuerzo y tiempo perdido, cuanta palabra malgastada. Cuanto político haciendo el indio en público y en privado. No saben hacer política, sólo tienen la amenaza como propuesta, y como al final no se atreven a llevarla a cabo, bajada de pantalones, vergüenzas al aire y risas entre el público asistente. Es la comedia de la política, son los comediantes que suben al escenario. Dos nombres han marcado la polémica de Galasa en Almería: El vicepresidente de la institución Javier Aureliano por el PP y el señor Lorenzo, portavoz socialista en la Diputación y alcalde de Serón. Sin olvidar que Adela Segura ha marcado el paso desde la sombra de los ayuntamientos con alcaldes del PSOE. No sería justo si no mencionará aquí a la señora Amate, diputada de Izquierda Unida, que tuvo una magnífica intervención sobre la cuestión en un pleno de diputación, aunque era evidente que muy poco podía hacer ella con solo un voto de los veintisiete. Pero de su boca salieron, en los momentos más álgidos de la polémica, las palabras más claras y sensatas ante el problema que se les presentaba a muchos pueblos almerienses con el tema de Galasa. No se ha cerrado la empresa. ¡Bien! Era lo que se esperaba y se deseaba. Ahora que se pongan las pilas y que recuperen el tiempo perdido en las discusiones, lo que no sé es si esos enfrentamientos creados entre ciudadanos se olvidarán.