Lo importante en Educación
No he podido evitar recordar estos días, a la luz del informe PISA y la avalancha de manifestaciones, una reflexión de Albert Einstein en una entrevista para el New York Times en 1952: “Dar importancia excesiva y prematura al sistema competitivo y a la especialización en beneficio de la utilidad, segrega al espíritu de la vida cultural y mata el germen del que depende la ciencia especializada.”
Es claro que el informe proporciona mucho para analizar, pero utilizando múltiples variables, no mirándolo de manera simplista y como mero ranking competitivo entre países o comunidades, siendo, como es, una mera prueba sesgada de dos horas que mide desde la óptica de la OCDE, la cooperación y desarrollo económicos. No sólo de pan vive el hombre, quiero decir, no todo en educación debe orientarse a la economía, estamos formando personas, y lo que más debe preocupar es que nuestros niños y jóvenes se cuestionen cosas, sean críticos con el mundo que les rodea, lo que lleva a tener que analizar pasado y presente para proyectar el futuro, más allá de la aplicabilidad directa o inmediata de lo aprendido, porque hay conocimientos que ayudan al desarrollo mental y personal.
Más allá de la utilización como arma arrojadiza, poco o nada he escuchado estos días sobre la influencia real del nivel sociocultural del alumnado seleccionado, la dotación presupuestaria del Estado, el número de alumnos por aula, de la importancia a buscar los talentos de cada estudiante y potenciarlos, de la selección del profesorado donde impere la práctica docente y no el revalidar conocimientos evaluados en la carrera, de la remuneración y reconocimiento docente que atraería a los mejores, de la necesidad de invertir más en determinados territorios con singularidades como la inmigración (y que sí contempla PISA),…, o del estudio fuera del horario escolar, el informe dice que, en los sistemas educativos donde se estudia más después de clase, tienen peores resultados, ¿no estaremos privando a nuestros niños del juego, algo tan importante con lo que también se aprende? Deberíamos tender a que la educación sea una alegría constante y no un eterno calvario, sólo así llegarán buenos resultados para nuestra sociedad, más allá de lo que diga un informe de tinte económico.