María Abad
Tres años sin ti, y una vida llena de recuerdos
Alejandra Abad

Dicen que la vida pasa y yo creo que pasa aún más deprisa desde que no estás, desde que tengo que tomar mis decisiones, desde que la vida es vida, y nadie me va haciendo el camino fácil. Si te digo que no pienso en ti todos los días miento, si digo que no maldigo el día que te diagnosticaron la enfermedad vuelvo a mentir. Te echo de menos, por ti, por ser mi madre, mi jefa y mi todo. Echo de menos tu ser sobre la tierra, tus besos en mi mejilla y tus consejos para mi corazón y raciocinio. Han pasado ya tres años, tres años dolorosos que no se van, se amenguan, se camuflan pero siempre hay momentos que vuelven y que lo hacen muy fuerte. Estoy aprendiendo mucho, más que nunca y pienso que para enseñarme esto no hacía falta que te fueras. Seguro que nada de lo que hago lo hubiera hecho, tendría una vida diferente, una vida que jamás descubriré pues no hay cabida. Te doy gracias por haber dejado amigos tan buenos que nos han acompañado en estos años como si fueran nuestra familia, por tener conocidos, compañeros que cuando me ven me dicen que me parezco a ti, que soy tu reflejo y eso son palabras mayores para mí, me llenan el corazón y el alma, y pienso que a pesar de todo no te has ido, sigues estando conmigo cada día que me levanto, que eres mi fuerza y mi motivación aunque suene un tópico decirlo. Es muy duro perder a una persona querida, es muy doloroso perder a tu madre, pero también sé que se sale de todo, que doy gracias a profesionales como Ana Almansa de la Cruz Roja, que nos ayudaron en ese momento de duelo cuando estábamos frágiles y vulnerables. Que hay que creer en los demás y apoyarse en las personas más cercanas, que son un pilar fundamental. Que es fundamental estar entretenido, que en ese momento crucial tienes solo dos caminos vivir o morir, puedes morir con la persona que se va y no ser nunca más “persona” o puedes elegir vivir y hacerlo por ti y por los que no están. Yo elegí vivir, pues mi madre siempre me transmitió querer a la vida, querer vivir, arriesgar, disfrutar, gozar, aprender y ser feliz. Ella me lo preguntaba siempre ¿Eres feliz Alejandra? Y yo siempre decía sí, y hoy digo sí aunque haya quedado un vacío en el corazón, pero intento llenarlo de alegrías, vivencias y experiencias. Sé que no soy nadie para dar consejos ni ánimos, pero cuando hablo lo hago desde mi lado más sincero y desde el corazón para animar a todas aquellas personas para seguir hacia delante, ¡¡porque hay que vivir la vida, aunque también haya que llorar, pero vamos a reírnos!! Mucho ánimo para tod
y descansa en PAZ mamá. Alejandra Abad