Conchita Garrido Megías de Durán
Adiós a nuestra tan querida amiga
Ángeles Godoy Ibarra
Tu familia y amigas te llevaremos siempre en nuestro corazón, porque no te olvidaremos nunca, por muchos motivos, entre ellos, por el inmenso calor humano que nos brindabas con tanta exquisita y delicada sensibilidad. Eras una persona completa, culta, perfecta ama de casa. Todo lo hacías con amor y verdadero cariño hacia los demás, como buena cristiana. Ejercías de maestra, con vocación. Nos hablabas cómo ponías todo tu empeño y energía para que tus sobrinos tuvieran entusiasmo en prepararse para el futuro. Nunca te veíamos sin nada en tus manos: bordando, tejiendo ( a mano o a máquina) los tan bonitos primores para tus hijos, nietos y amigos. Preparando meriendas, almuerzos o cenas para todos. Laboriosa Nos acogías en tu hogar no sólo con los brazos abiertos, sino también con el corazón y con tu amplia sonrisa. Tus amigas, Nati, Mariqui, Mª Carmen, Elena, Beatriz, Maruchi, Magdalena, Mª Lola, María, Pilar y tu comadre, entre otras, nos hemos sentido como hermanas del alma, muy afortunadas por sentir tu cariño, durante décadas y sin cambiar nunca ni un ápice. A nuestro lado recibiste la bendición de Juan Pablo II, en tu tierra natal, Granada. Querías que fuéramos a Galicia, y ha sido lamentable que por tu enfermedad, no lo pudiéramos realizar. Tu bondad era tal que lo demostraste hasta en tus últimos momentos, al despedirte de tus seres queridos, deseándoles que sobre todo fueran felices y que disfrutaran de la vida, que era muy bonita. Tus hijos, a los que querías muchísimo, médicos como su padre, el que nos cuidaba a todos; han luchado como leones feroces para intentar devolverte la salud, algo que tristemente no pudieron conseguir, pues ante los designios de Dios ha sido imposible lamentablemente. Es digno de mencionar que lo aceptaste con gran valentía y serenidad admirable. Descansa en paz eternamente en el Reino de los cielos. Su amiga de siempre.