Encarnación Castellano Heredia
Un sentido adiós para un alma entregada a los suyos
Encarnación Castellano Heredia falleció el pasado 14 de noviembre de forma rápida y natural como siempre había deseado. Tenía 77 años y la ilusión y la inocencia de una niña de 5. Su “Mariquita Pérez” formaba parte de la decoración de su añejo dormitorio y una sincera sonrisa se dibujaba en su rostro cada vez que recibía una visita de un ser querido. De voz dulce y suave, era el pilar fundamental que mantenía a su familia unida. Su pasión era el molde y su escuela siempre fue la vida. Valiente, noble y cariñosa, tan sólo sus familiares y amigos han sido testigos del sufrimiento y los obstáculos a los que hizo frente en vida. Y es que en todos y cada uno de nosotros ha dejado huella. Triste e inesperadamente, un suspiro se convirtió en su último adiós. No todos pudimos despedirnos cuando llegó la hora, por eso he decidido hacerlo ahora. Infinitos son los recuerdos que resuenan en mi cabeza cada noche. Abuela, nos alumbraste con tu alegría y nos mimaste con tus eternos abrazos llenos de amor hasta el final y, aunque seguimos sin creer que te hayas marchado, vivirás siempre en nosotros. Por ser la mejor hija, hermana, amiga, esposa, madre, abuela y bisabuela, permanecerás en los corazones de los que hoy sufren tu pérdida. Se me hace duro pensar en un futuro sin ti, pero al mismo tiempo encuentro el consuelo necesario para afrontar la situación pensando que formas parte de todos nosotros y que allá donde estés nos seguirás iluminando con tu rayito de luz para que comprendamos lo afortunados que somos por haber ganado un nuevo ángel de la guarda, el mejor ángel que jamás hubiéramos podido imaginar. Te quisimos, te queremos y siempre te querremos, abuelita.