Antonio Alcaraz Membrives,Celador de Torrecárdenas
Mi padre: mi árbol de vida
Tu hija
Que podía hacer, sólo tocarte, besarte, secarte los ojos, mojarte los labios, acariciarte, cogerte las manos…...Quedaba, no sé si lo más difícil, pero si lo más duro y lo que era seguro que el viaje que tanto miedo te daba iba a ser corto, lo justo y necesario, te lo debía. Te ibas con discrepción, sin hacer ruido como lo hiciste toda tu vida. Ha pasado un año… describir lo que siento, no sé, es tan intenso. Cada día es la misma historia… te cuento tantas cosas… sabes, es que me gusta hablarte y contarte lo que me pasa, necesito hablar contigo; cuántas preguntas te he hecho… a veces no escucho respuesta y me enfado contigo… porque no me respondes, y luego me doy cuenta que es porque estás ocupado con alguno de mis hermanos que te necesite más. Cuantas dudas ya sabes, me conoces… te lo he dicho muchas veces pero es que es que necesito, quiero que estés aquí… mi gran amigo. Mi arbol de vida. Desde pequeños; los sábados por la tarde a darnos una vuelta por el parque… como nos reíamos, nos íbamos a tomar tapillas… los domingos por la mañana contigo, los cuatro en la cama contándonos el cuento del “ gallo pelao”, aún no había nacido el chico, esos días de playa con toda la familia… te ibas en el camión y deseando de que vinieras, siempre nos traías algo. Papá esas fiestas que siempre te disfrazabas y te marcabas tus bailes y mi hermana y yo nos enfadábamos porque se reían y nosotras pensábamos que era de ti. Y cuando… cansado de trabajar todo el día, estudiabas para presentarte a las pruebas de celador con los libros de mi hermana y ella te enseñaba a ti… que grande. Tanto diste a mis hermanos y a mi, la libertad de hacer lo que quisiéramos siempre desde el respeto a nosotros mismos y a los demás porque supiste enseñarnos lo conveniente, lo adecuado, lo que creíste mejor y siempre, siempre, aconsejando, dialogando, pactando NUNCA imponiendo,NUNCA obligando. Cada uno hemos hecho nuestra vida pero sin perder de vista nuestro referente, tú y mi madre, con los valores que nos enseñaste, respeto, cariño… educación. Luchaste con mi madre para darnos lo mejor dentro y fuera de casa. Lo mismo hiciste con los niños, con tus nietos a los que adoras, los que han tenido la suerte y el privilegio de conocerte, de tenerte , de vivir contigo… de que les contaras esas historias interminables, de compartir con ellos sus primeros desengaños, escuchándolos, aconsejándolos siguiendo sus estudios, los deportes… el abuelo consentidor, paciente, pendiente, amable y cariñoso… muy cómplice, mucho; la pena es que para los más pequeños ha faltado tiempo. Perdona si alguna vez te lo hice pasar mal, seguro que más de una, pero tú nunca lo reprochaste… lo sufrirías; perdona si alguna vez necesitaste algo y no te lo di, si alguna vez no te escuché, si no actué como tu querías, perdona si alguna vez no me ocupé de ti como merecías… por no respetar tus pequeños limites... perdona por no estar a tu altura, por no decirte que te quiero. Desde que te has ido... es que no lo has hecho porque cada día, te siento, te noto… en cada momento, en cada rincón siempre estás echando una mano e incluso las dos. Y como darte las Gracias por educarnos, por cuidarnos, por mimarnos. Gracias por escucharnos, Gracias por regañarnos, por respetarnos, por acariciarnos, gracias por querernos. Ha sido y eres un gran hombre, un caballero con una gran mujer a tu lado… Quiero decirte tantas cosas… “LA VIDA TE LLEGA, TE LLENA Y TE LLEVA” PADRE, COMO TE ECHO DE MENOS …TE QUIERO MÁS