Jose Idañez Gázquez
Para un luchador incansable
José antonio Senel

Y Dios abrió la puerta al viejo navegante, mientras los angeles recitan poemas de amor. La felicidad llegó al paraíso fiesta en tu honor. Nunca serás silencio amado compañero ni flor marchita en nuestros pensamientos. No lloro hoy de tristeza querido padre, tampoco hay lamentos amado abuelo, nuestras lágrimas son de alegría porque todas las noches en nuestros sueños tu estrella nos guía. (En su segundo aniversario de su familia que no lo olvida)