Francisco Mejía - abogado
En memoria de un gran compañero
Diego Martínez Cano-Presidente de la Cámara

Si la vida no se hubiera torcido tan brusca e inesperadamente anteayer, el de hoy sería uno de tantos días en los que hubiéramos celebrado a las seis de la tarde la reunión habitual del Pleno de la Cámara del mes de julio y nos hubiéramos emplazado todos los vocales hasta la vuelta de las vacaciones, sin otra despedida distinta que la de desear para todos un buen verano. Pero no. La vida adelantó otro final y otra despedida tan inesperada como dolorosa. Paco Mejía, jurista y vocal del Pleno de la Cámara, fallecía a mediodía del martes mientras ejercía con la misma pasión con la que debatía en los plenos, su profesión de abogado. Con una larga trayectoria reconocida públicamente tras cumplir las bodas de plata en la profesión, Paco era un gran activo y gran colaborador de la Cámara. Conocí a Paco Mejía cuando el que hasta entonces había sido vicepresidente segundo en mi primer mandato, Andrés Montiel, me comunicó su deseo, tras más de 30 años de servicio y dedicación a la Cámara, de ceder la primera línea y volver a optar como empresa a una vocalía en el epígrafe de promoción inmobiliaria en las elecciones convocadas para la renovación del Pleno en 2010. Como representante en su lugar, estaría un profesional del derecho y del urbanismo y uno de sus más estrechos colaboradores. También lo ha sido para mí Paco Mejía, en este tiempo en el que hemos compartido los avatares de una situación tremendamente compleja en las que las líneas en las que nos movíamos, se desdibujaban a pasos agigantados en cuestión de meses. Paco era un hombre firme, contundente, claro, preciso, sin medias tintas, un hombre de debate, de gran sentido común, al que he recurrido en múltiples ocasiones buscando su asesoramiento, su punto de vista, su parecer... su opinión. Ha sido un empresario participativo (presidía la Comisión de Ordenación del Territorio) activo en la toma de decisiones, en el debate y en la propia vida cameral desde la óptica de quién asume un compromiso más allá de la mera presencia. Una actitud que he de agradecerle de todo corazón, esté donde esté. Donde quiera que sea, a buen seguro que será ocupando para siempre, su propio lugar y entre todos los que somos sus compañeros del Pleno, en esta casa de todos que es la Cámara, en la que, sea desde donde sea, estará siempre dispuesto para el debate, abierto a la colaboración. Gracias y hasta siempre a Paco Mejía.