María Cabezas Mulero
Toda una vida dedicada a la venta ambulante
Juan Fernández Cabezas

Siempre nos quedara el recuerdo de esos muchísimos buenos momentos que nuestra madre nos proporcionó. María Cabezas Mulero era y es madre de seis hermanos orgullosos y agradecidos de haber tenido la mejor madre posible. Porque así lo sentimos, así se comporto y así nos quiso hasta el último de sus momentos de consciencia, hasta que Dios quiso que pasara a formar parte de su cohorte celestial. También era y es abuela, bisabuela y hermana, una numerosa familia que la mantendrá siempre en el recuerdo. Recuerdos de amor, cariño, afecto, apego y alegría pues durante sus casi 89 años de vida, ha repartido más incluso de lo que una buena mujer y mejor persona puede dar a familiares y amigos. 89 años de lucha, trabajo y esfuerzo para sacar adelante una gran familia haciéndola próspera con unos principios y valores personales basados en la responsabilidad y respeto a los demás, manteniendo los mejores valores tradicionales con una excelente visión moderna. Una longeva vida donde, casi con toda seguridad, no hizo todo lo que quiso, pero si aquello que creyó era necesario hacer y siempre pensando más en los demás que en ella misma. Yo, al igual que mis hermanos y el resto de familiares y amigos, vivimos su ausencia con tristeza y desconsuelo. Intentamos afrontar su pérdida aferrados a la herencia del coraje del que ella siempre hizo gala y desterrando la pena de la separación con la convicción de la futura reunión de nuestras almas. Fueron muchos los que nos acompañaron y muchos los que no pudiendo estar, nos han expresado sus condolencias durante el doloroso trance del último adiós de nuestra madre. Quiero agradecer en nombre de mis hermanos, y en el mío propio, las muestras de apoyo, consuelo y aprecio que hemos recibido de todos los compañeros y amigos, muestras sinceras de condolencia que nos ha fortalecido y ayudado sirviendo de alivio y aliento para sobrellevar la pérdida. Quiero hacer especial mención de gratitud a todo el personal de la residencia de las hermanitas de los pobres desamparados Santa Teresa Jornet por el buen hacer y comportamiento durante la estancia de nuestra madre en la residencia. Del mismo modo, quiero destacar a todos los compañeros del sindicato CSI-F y del Ayuntamiento de Almería, así como a los de Citymar y Gran Hotel, que se han volcado masivamente con la familia, mostrándonos su aprecio y cariño. Así como a todos los vecinos y amigos de la familia. Tu presencia se fue pero permanecerás con nosotros en el recuerdo y en la parte que somos de ti, en la impronta que nos dejaste fruto de tus desvelos y enseñanzas. Ten presente que nuestras lágrimas no empañarán la visión de tu estrella. Conserva un abrazo chillao de tus hijos.