La Voz de Almeria

Obituarios

Josefa Caballero Cazorla

Un año sin una madre y abuela ejemplar

Su hija

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Hoy hace un año que nos dejaste. Hoy te escribimos públicamente, pero no significa que no nos hayamos acordado de ti cada uno de estos días que nos has faltado. Sabemos que estarás bien, que te has ido para reunirte con el amor de tu vida, tu Antonio, con tus padres y tus hermanos, y ahora compartís un nuevo hogar allá arriba. Mientras tanto, aquí, nos consolamos con el perfume que nos dejaste. Cada palabra que se nos escapa de los labios nos recuerda que estás aunque ya no estés, o eso nos diga la física más lógica. Preferimos pensar que nos acompañas de otra forma y que nos das tu fuerza, esa que tanto te caracterizaba, cuando en nuestros adentros te la pedimos. Unos vivimos con tu recuerdo como madre, desgranando recuerdos imborrables, en el bullicio jubiloso de una cocina llena de niños, mientras tú preparabas aquellos tazones de leche blancos humeantes. Aquel era el dulce sonido de la sinfonía familiar, que armonizabas como una gran dama de ceremonias. Otros te recordamos como la abuela que “ya quisieran muchos” haber tenido. Madejas de colores nos daban la bienvenida al otoño. A unos los agasajabas con bufandas, a otros, con patucos y cualquier otra cosa que a tus agujas y a ti se os ocurriera hacer. Y es que otra cosa no, pero es que todo lo que hacías lo hacías como nadie. La cocina desvelaba tu maestría en saber sacar los mejores sabores. Aún recordamos como nos presentabas tus flanes, sabiendo que la respuesta sería una sonrisa de oreja a oreja. Tu casa te describía sin necesidad de conocerte: una mujer hacendosa y detallista en la pulcritud. Ese saber estar donde quiera que fueras. Con tu familia en la boca y el corazón por delante. Así se cincelaron nuestras almas, nuestras vidas, en una armonía de fuerza, de cariño y tesón que siempre vivirá en nuestros corazones. Realmente no te has ido, porque aquí están las ramas de tu árbol, tu savia. La que nos ha nutrido tu fuerza y tus enseñanzas, nuestro sustento. Desde arriba, ahora los dos juntos, veláis por todos nosotros y comprobareis, con agrado, que seguimos tan unidos como nos dejasteis. Como un rebaño sin pastor, pero conociendo bien el camino hasta casa. El camino del amor, que será nuestra guía hasta nuestro último día.

tracking