Al borde del precipicio

Es lo que tiene no saber cómo funcionan las empresas sobre todo las pequeñas y medianas

Carmen Tomás
08:00 • 23 feb. 2022 / actualizado a las 08:59 • 23 feb. 2022

El Gobierno ha decidido prorrogar un mes más la fórmula de los ERTE en vigor, aunque con una caída significativa en la bonificación de las cuotas a la Seguridad Social. Pasado ese tiempo, tendrán que adaptarse a la nueva configuración prevista en la Reforma Laboral aprobada hace unos días en el Congreso de los Diputados. Es importante señalar que la normativa de los últimos ERTE vencía el 28 de este mes de febrero. Desde los ministerios competentes se asegura que se da este plazo de un mes para que las empresas se adapten. La realidad es que no está diseñado el mecanismo de adaptación de unos ERTE a otros. Esta falta de responsabilidad viene siendo la tónica general y no es admisible la falta de tiempo para hacerlo. La reforma laboral lleva semanas, si no meses, redactándose y discutiéndose entre el Gobierno y los agentes sociales.



Hay que recordar que esta práctica de hacerlo todo en el último momento es recurrente. Todas y cada una de las veces que ha habido que prorrogar los ERTE, se han tenido que fajar los empresarios para que se diera una solución lo más rápido posible y todas y cada una de las veces se ha hecho a pocos días de que vencieran. Es lo que tiene no saber cómo funcionan las empresas sobre todo las pequeñas y medianas. La burocracia y la incertidumbre son malas consejeras para los negocios. El caos que se ha vivido lo han puesto de manifiesto en numerosas ocasiones los gestores administrativos. A pesar de ello, desde Trabajo y Seguridad Social no parecen haber tomado nota y han seguido funcionando sin atender a la necesaria planificación de las empresas. Esta forma de actuar podía entenderse al principio de la pandemia. Sin embargo, ha sido una constante y se vio claramente con el paso de las semanas, ya que el caos en el SEPE lejos de mejorar fue a peor. Todos recodamos a los miles y miles de trabajadores que estuvieron meses sin cobrar o a los miles y miles que volvían a trabajar y seguían cobrando el ERTE.



Ahora, casi dos años después, y a menos de una semana de que vencieran los ERTE vigentes, se toma la decisión de prorrogarlos un mes y con distintas condiciones. La ministra de Trabajo demuestra una vez más que le importa bien poco la inseguridad jurídica que genera, la situación preocupante en que se encuentran muchísimas empresas -las que han resistido, porque la pandemia y la pésima gestión económica de la misma, se han llevado por delante más de 300.000- y el desconcierto y falta de respuesta rápida de los funcionarios a su cargo. Una vez más, nos demuestran con su irresponsabilidad la desesperación en la que van a moverse miles de empresas y trabajadores que aún no ven el final de esta pesadilla.








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