Bud Spencer en el recuerdo: la historia de su amistad con Terence Hill

Ambos se conocieron en Almería y aquí sentaron las bases de su relación personal y profesional

Terence Hill y Bud Spencer, en Dos Súper Dos, una de las 17 películas que protagonizaron juntos.
Terence Hill y Bud Spencer, en Dos Súper Dos, una de las 17 películas que protagonizaron juntos.
Evaristo Martínez
13:14 • 27 jun. 2023

Bud Spencer y Terence Hill formaron una de las parejas más exitosas del cine europeo, aunando la elástica comicidad de Laurel y Hardy, la chispeante química de Lemmon y Matthau y la magnética pegada de Bogart y Bacall. Protagonizaron juntos 17 películas a lo largo de 27 años (aunque compartieron créditos en 18).



Pero la historia pudo ser muy distinta o, simplemente, no ser: una inesperada lesión y un encuentro bajo el sol de Almería, escenario de tantas películas y tantas historias, tuvieron la culpa de que Carlo Pedersoli y Mario Girotti —como se llamaban en realidad Spencer y Hill— forjaran, delante y detrás de las cámaras, una amistad como un tesoro. Una bellísima relación personal y profesional que recordamos ahora, cuando se cumplen siete años del fallecimiento del gigante barbudo



El binomio, además, regaló a Italia diez de las cien películas más con más espectadores de su historia, lo que la industria supo agradecer con el David di Donatello (el Óscar del país de la bota) a su trayectoria. Bien lo sabe Daniel Lorenzo (Vigo, 1982), escritor y profesor de teatro y autor de ‘¡Más fuerte, muchachos!’ (Applehead Team), libro con el que escudriña las películas de Spencer y Hill con la desprejuiciada curiosidad infantil con la que les veíamos comer alubias en los cines de barrio, en el VHS o en las sobremesas de la primera Telecinco.



El principio de una hermosa amistad



Aunque habían coincidido en el reparto de ‘Aníbal’ (Carlo Ludovico Bragaglia, Edgar G. Ulmer, 1960), un péplum con Victor Mature, Hill y Spencer no compartieron plano. Su primer encuentro se produjo lejos de Italia, en el Oeste almeriense de Tabernas, en el western ‘Tú perdonas… yo no’ (Giuseppe Colizzi, 1967).



“Peter Martell iba a ser el protagonista pero durante un altercado con su novia se rompió el pie. Cuando se enteró de que no podría rodar en las fechas acordadas, Collizzi entró en pánico: iba a ser su debut como director. Y, según la leyenda, recorrió Cinecittà a la carrera buscando a un actor libre. La respuesta la tenía más cerca de lo que creía, en su amigo Mario Girotti: dos días después, el rubio italiano estaba en Almería, donde adoptaría el sobrenombre de Terence Hill”, relata Lorenzo.



Fue aquí donde conoció a Carlo Pedersoli, recién rebautizado como Bud Spencer. Y pesar de la aridez del desierto de Tabernas, o quizás por eso, el agua les unió. “Comenzaron hablando de natación (Spencer había sido un nadador olímpico y una figura en Italia, y Hill había ganado alguna medalla en Italia a los doce años) y casi inmediatamente trabaron una maravillosa amistad”.



Aquella película, ‘Tú perdonas… yo no’, abre la trilogía de Cat Stevens y Hutch Bessy, que sigue con otros dos títulos rodados en Almería también por Colizzi: ‘Los cuatro truhanes’ (1968) y ‘La colina de las botas’ (1969). Sin embargo, no son tres filmes como hoy concebimos ‘una película de Bud Spencer y Terence Hill’, ya que carecen de esa violencia blanca para todos los públicos tan reconocible. “Los conflictos son ásperos y reales. No hay ‘slapstick’, las pistolas se usan para disparar, hay sangre y la gente muere de verdad”. Eso sí, el “germen” de lo que sería el dúo está aquí. “Colizzi podría ser mil cosas, pero tonto no. En el rodaje de ‘Tú perdonas…’ se encontró con un diamante en bruto por la dinámica y la química establecida entre los dos actores, y usó las siguientes dos películas para potenciarla”.


Érase una vez en Almería

Más allá de iniciar su carrera conjunta, las vidas del atlético Hill y del enorme Spencer quedaron marcadas por aquel fortuito encuentro en Almería.


Spencer quedó “fascinado” con el paisaje “como de desierto lunar” de las localizaciones almerienses en que rodaba. “De ese tren que cogían en Madrid y de esa travesía interminable para llegar a un lugar que parecía estar en mitad de ninguna parte”.


Hill, por su parte, encontró en la norteamericana Lori Zwicklbauer, asistente de conversación de ‘Tú perdonas… yo no’, a la compañera sentimental de su vida. “Se casaron ese mismo año, ella se convirtió en Lori Hill y su matrimonio ya supera el medio siglo".


Tanto Hill como Spencer protagonizaron otras películas en Almería, pero ya por separado: solo coincidieron bajo el sol del indalo en la citada trilogía. El primero regresó hace algunos años para recibir el homenaje del Almería Western Film Festival de Tabernas y rodar la que hasta hoy es su última película como director, ‘My name is Thomas’. “Y fue en Almería, mientras buscaba localizaciones, donde se enteró del fallecimiento de su gran amigo Spencer”, recuerda Lorenzo.


El mismo festival recordó, en su edición de 2022, a Bud Spencer con el premio póstumo Leone In Memoriam y la presencia de sus tres hijos, Cristiana, Diamante y Giuseppe Pedersoli.


Física y química

La química entre la pareja trascendió la pantalla y ambos actores fueron amigos hasta la muerte de Bud Spencer. Cuentan que en la vida real jamás discutieron. “Es más fácil vender una historia de enemistad, celos y traiciones que algo tan bonito como una amistad eterna. Cuando empecé el libro me puse a investigar por si encontraba algún trapo sucio pero pinché en hueso: solo bellas palabras del uno hacia el otro y pruebas de una relación ejemplar”, destaca el autor de ‘¡Más fuerte, muchachos!’. Incluso cuando ya no trabajaban juntos de forma regular y vivían lejos en distintos países solían quedar a comer siempre que podían y nunca perdieron el contacto.


Lorenzo, que pudo presentar su libro en el festival de Tabernas frente a los hijos de Spencer, tampoco halló nada turbio en la trastienda de los rodajes ni en sus relaciones sentimentales. “Ambos han tenido matrimonios de más de cincuenta años, sin rumores de infidelidades, ni de escarceos con las drogas o problemas con la bebida”.


Y algo más sorprendente: jamás hubo guerra de egos. “Spencer exigía que Hill fuera el primero en los créditos porque consideraba que era el único de los dos que era actor. Fueron una pareja de amigos ejemplar". 


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