“El crimen es la excusa para hablar de familia, amigos, deseo, amor”

El almeriense Javier Rovira presenta el miércoles en la Picasso su novela ‘Mala mar’ (RBA)

El almeriense Javier Rovira, autor de la novela ‘Mala mar’. Foto: José Luis de Hijes.
El almeriense Javier Rovira, autor de la novela ‘Mala mar’. Foto: José Luis de Hijes.
Evaristo Martínez
21:15 • 14 oct. 2022

Javier Rovira (Almería, 1967) es el rostro de Clásicos en el Parque, festival que cada verano, desde 2004, dirige en Rodalquilar. Pero este pianista, profesor en el Centro Integrado de Educación Musical Federico Moreno Torroba de Madrid, también toca las teclas de la novela negra. Lo hizo en ‘Sesión privada’ (Planeta, 2012) y ahora en ‘Mala mar’, que acaba de publicar RBA en su Serie Negra. El miércoles, a las 19 horas, la presenta en casa: será en la librería Picasso junto a Isabel Giménez Caro, profesora de Literatura de la UAL, y Ángel Luis Quintana, que colaborará al violonchelo. 



¿Lo de autor de novela negra es como su identidad secreta?



La escritura es parte de mi vida desde hace muchos años, no es ningún secreto. Sí es cierto que escribir es una tarea silenciosa que sale a la luz en momentos así, cuando llega la publicación, por lo que más de uno se sorprenderá. Me gusta lo de identidad secreta: Clásicos en el Parque es pura luz y lo que sucede en ‘Mala mar’ es bastante más oscuro. 



Han pasado diez años desde su debut con ‘Sesión privada’. ¿Escribe a fuego lento?
El mundo editorial, como casi todo el mundo sabe, es muy complicado. Por otra parte, escribir necesita tiempo, dedicación y calma, y no siempre dispongo de todo eso. Aun así, entre una novela y la otra he escrito otras cosas, pero este libro ha tenido más suerte porque ha llegado al sitio justo en el momento oportuno. 



La historia comienza fuerte: no hay una muerte, sino dos. Y en la misma familia.



La novela está planteada como un thriller familiar, efectivamente, aunque en realidad es la narración minuciosa de una venganza. La historia se irá desvelando para el lector poco a poco y por finas capas, y en el camino encontrará muchas más cosas además de esas dos muertes del capítulo inicial. Hay misterio, claro, pero también ironía y denuncia, y toda una urdimbre de afectos y desafectos, y hasta una historia de amor. 



El Madrid de la Transición y de los primeros 80 se mezcla con un pueblo asturiano, Nueva de Llanes, en 2003. ¿Por qué estos escenarios?
Mis padres vivieron muchos años en Guipúzcoa y durante toda mi infancia, “el norte” –porque así se le llamaba en casa– fue para mí un territorio exótico y fascinante; y esa fascinación, con los años, continúa. Asturias me parece especialmente magnética, y no tanto por el paisaje o por todo lo bueno que hay allí, sino por la fuerza que desprende.

Cuando escribí 'Mala mar' quería un entorno poderoso que me resultara extraño y cercano a la vez. Había conocido Llanes un par de años antes y no tuve que pensármelo mucho: ese era el espacio de la novela. Y del Madrid de la Transición me interesaba especialmente la parte menos vistosa, lo que se mantenía oculto mientras el país se transformaba. A Emilio Sariego, el protagonista del segundo capítulo, lo están torturando de una manera espantosa en los calabozos de la Puerta del Sol mientras, muy cerca, la gente iba de compras o charlaba de sus asuntos, y eso en el año 1976…



Sus personajes arrastran los pecados, propios y ajenos, del pasado. ¿Es posible redimirse del ayer?

A ellos les cuesta mucho, desde luego que sí. El pasado marca sus vidas y, además de la venganza, en la novela hay confesiones imposibles, secretos que se desvelan, acercamientos inesperados y, en algunos casos, redención.  


Disecciona tanto la familia como nuestra historia reciente. ¿De aquellos polvos, estos lodos?

Sin duda alguna. Si el pasado nos marca a nivel personal, cómo no va a hacerlo con todo un país, y más con uno que tiene un pasado tan terrible como el nuestro. 


¿Cuántos crímenes perfectos se guardan en los cajones familiares?

Cualquier familia está llena de luces y sombras, y más que los posibles crímenes, me despiertan mucha curiosidad las zonas de penumbra. El crimen no es más que una excusa que me permite hablar de lo todo lo que realmente me interesa, y nada me interesa más que las relaciones humanas: la familia, los amigos, el deseo, el amor.  


La música está muy presente en la vida (y la muerte) de sus personajes. ¿Deformación profesional?

Muy probablemente. No es el tema principal, pero es verdad que en la novela hay mucha música, y músicos, y que en los momentos de mayor tensión suena Bach, o Tina Turner, o Mozart…, incluso alguna de esas melodías alcanza un papel relevante. 


¿Ser pianista le marca –un ritmo, un tono– al escribir ficción? 

Puede ser. El ritmo es fundamental en una novela, y es importantísimo encontrar el tono general o el de los diferentes narradores. Aunque yo mencionaría sobre todo la estructura: la estructura de una sonata o una sinfonía es sólida y muy bella, y ahí se puede aprender mucho. 


Si el músico ha de tener buen oído, ¿qué sentido necesita un escritor de novela negra?

Todos son necesarios. El oído para las frases y los diálogos, el tacto para no pasarte de la raya, la vista para preparar alguna que otra trampa y por supuesto el olfato, cuando más fino, mejor. 


¿Qué banda sonora recomendaría para acompañar la lectura de la novela?
Pues en RBA me han propuesto hacer una lista de Spotify, y no es broma. Estamos en ello. 


Sin perder nunca de vista el ejercicio de estilo literario, hay algo muy cinematográfico en ‘Mala mar’. ¿Se la imagina en pantalla grande?

Me llega ese comentario desde muchos sitios, pero de momento me conformo yo con el maravilloso 'booktrailer 'que ha preparado RBA. Para los curiosos, aquí dejo este enlace: https://fb.watch/g97lpb1LDZ.


En la historia se cuelan, de pasada, enclaves almerienses. ¿En qué lugar de la provincia ambientaría por completo una historia criminal? 

No te puedo contestar a eso porque por ahí tengo algo escrito, una de esas historias que guardo en el cajón. Lo que está claro es que Almería da para mucho, por su belleza desnuda, por su fuerza, su misterio. No me extraña nada que se ruede tanto aquí.


¿Habrá una tercera novela negra o probará otros géneros?

La novela negra se ha convertido en algo tan amplio que ahí cabe casi todo, y los géneros como espacios acotados no me terminan de gustar. 'Mala mar' es novela negra pero no solamente eso, y la verdad es que no sé por dónde saldrá la próxima. 


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