Habibi: El sereno optimismo del científico

Enric Vila cumple dos décadas de trabajo como investigador en el Departamento de I+D de Agrobío

Enric Vila se vino de Barcelona a Almería.
Enric Vila se vino de Barcelona a Almería. La Voz

El doctor en Biología barcelonés Enric Vila acaba de cumplir veinte años trabajando para la agricultura almeriense en la empresa Agrobío. Eso es algo más de un tercio de la historia de la agricultura intensiva de esta provincia. 


Decía el tango que veinte años no son nada, pero eso es en la poética porteña. En el laboratorio o en los ensayos a pie de invernadero ya es otra cosa. 


Dos décadas de constante innovación precisan de un profundo compromiso, además del convencimiento de que lo mejor está siempre por llegar. Esa es la estrategia del optimismo que diferencia a los científicos de los embaucadores que tratan de convencer con esas patrañas que invariablemente pronostican desastres y calamidades para amedrentar a quienes no se atreven a entender la dimensión científica de la realidad.



Enric se piensa las respuestas y las apreciaciones, sometiéndolas a una detenida reflexión. Quizás sea una actitud consolidada en la intimidad de su trabajo, pero resulta curiosa en el trasiego del Habibi, donde los desayunos amontonan las palabras, las unas sobre las otras hasta conformar los caprichosos debates de sábado por la mañana. 


Recuerda Enric, que es especialista en Botánica entre otras materias, su experiencia inicial cuando llegó a Almería. Aquellos tiempos en los cuales parecía casi una utopía convencer a los agricultores de la eficacia del control biológico. Tiempos en los que fue preciso darlo todo desde la investigación. Por suerte, hoy eso es algo muy asumido.  



En todo ese proceso Enric ha aportado muchas horas de trabajo y una buena dosis de ese optimismo antes citado. Trabajo a través de Agrobío, dando vida a la “bata blanca”  de esta empresa que es como a veces le llaman los empresarios al investigador.


Una de las líneas de trabajo que más satisfacción le ha granjeado a Enric es el gran avance en la cría de insectos y ácaros que permite obtener ejemplares de una eficacia excelente. Ahora, uno de los grandes retos a los que se enfrenta Enric es al concepto de biodiversidad funcional. En síntesis, esto consiste en favorecer el desarrollo de una fauna natural como método para controlar las plagas, aportando determinadas plantas al entorno del cultivo. Del invernadero. A Enric se le ilumina la mirada pensando en las posibilidades del control biológico más allá de la agricultura intensiva, en la inmensidad agrícola de los cultivos extensivos. De nuevo, el sereno optimismo del científico se erige en medio de la conversación como una seña de identidad de este investigador que viene muchos sábados a la Plaza con su carro de la compra.



El desayuno no podía obviar la relación de amor-odio y de admiración-indiferencia entre la Ciencia y la Sociedad. Enric cree que estamos viviendo una especie de involución impulsada por la telebasura y las tertulias gallinero


¿Por qué? Es fácil  de entender escuchando las pausadas y medidas palabras de Enric sobre el negacionismo en torno a la COVID-19 y el rechazo a las vacunas. Es posible que ese fenómeno esté muy vinculado a la creciente tendencia mediática a banalizarlo todo, un lujo inútil que el científico no puede permitirse.


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