La Casa Chopera dice adiós a seis décadas de historia en Almería

José María Garzón será el nuevo empresario para la plaza de toros de la capital

Plaza de toros de Almería
Plaza de toros de Almería La Voz

Desde hace semanas resuena en las tertulias, con voz baja y casi clandestina, la noticia del fin de un idilio. Lo cierto es que tantas veces se ha comentado que los rumores se hacían lejanos y difusos, pero esta vez el cántaro se rompió de ir a la fuente, y a primera hora de la tarde saltaba la noticia.


Varias fuentes apuntaban a que en las últimas semanas la propiedad de la plaza de toros -familia Cuesta- podría haberse dejado ver en Almería con Alberto García, de Tauroemoción, o que mantendría conversaciones telefónicas con Toño Matilla que excederían de preguntarse mutuamente por la salud, pero finalmente ninguna de esas empresas se habría hecho con la feria agosteña de Almería.


La sorpresa, confirmada por la nueva empresa en forma de nota de prensa, fue mayúscula, y no es para menos. Oscar Chopera, tercera generación de empresarios -la cuarta sería Guillermo Chopera, que también ha participado en las últimas ferias- que durante más de seis décadas ha gestionado los designios de nuestra plaza de toros, dando luz y color a la feria de la Virgen del Mar, ha dejado de ser empresario de nuestro coso, o al menos esto es lo que se desprende del comunicado, a falta de confirmación por parte de la Casa Chopera.



El relevo lo recoge José María Garzón, empresario sevillano que con su empresa 'lances de futuro' gestiona otras plazas como Córdoba, Málaga -de primera categoría ambas- o Santander, entre otras. 


Garzón goza de buen cartel dentro del mundo taurino y cuenta con las simpatías de los aficionados que, pueden ver en él el aire fresco que necesita la tauromaquia y nuestra feria.



La Casa Chopera será recordada en Almería por impulsar la feria de Almería hasta ser la llamada 'mejor feria de segunda' de España. La feria de la Virgen del Mar se convirtió con su firma en un clásico del mes de agosto en el que todos los toreros querían torear.


El balance de estos sesenta años arroja muchas más luces que sombras, luces que merecen ser recordadas con más detenimiento en un futuro cercano, aunque en los últimos años surgió desencanto en un sector de la afición por la forma de gestionar la pérdida de abonos y público en la feria de Almería. Será un reconocimiento justo para la Casa Chopera -mejor sin la B por delante- saber agradecer las ferias de triunfos y torería que ha dejado en nuestro coso.


El relevo lo toma una empresa joven dentro del anquilosado sistema taurino, con el reto de refrescar la feria y volver a ilusionar a la afición y al público en general, que ha dejado sentir un descenso de los abonos en los últimos años. No será fácil el reto, pero las manos que mecerán a partir de ahora el capote empresarial de nuestra feria son las mejores. Tiempo para que trabaje, y tiempo para que Almería vuelva a ser la mejor feria de segunda de España. La suerte parece echada, suerte José María Garzón.

 

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