Ronda Fin de Año

Somos la única especie del planeta que alimenta la magia

El Cortijo Fischer, hoy Instituto Andaluz de la Mujer, fue construido por Hermann Federico Fischer Winslow.
El Cortijo Fischer, hoy Instituto Andaluz de la Mujer, fue construido por Hermann Federico Fischer Winslow.

Hoy es 31 de diciembre, por fin acaba el 2020, nos decimos. Y es que tenemos la imperiosa necesidad de sentir que dejamos atrás unos meses tan complicados, los más de las generaciones que no vivimos la posguerra. Pero además de superar el reto más inmediato, el coronavirus, tenemos muchos más por delante. Antropológicamente somos la generación del plástico y que pasará a la Historia como la que se cargó el ecosistema. Así pues, tenemos mucho en qué pensar para afrontar el futuro. Pero hoy haremos un alto en el camino. Vámonos de ronda por nuestra ciudad antes de preparar la mesa del ritual donde juraremos esta noche dejar de ser nosotros mismos.

Para ello recorreremos el tramo Norte de la Rambla de arriba a abajo, allí donde toma su nombre antiguo, Calle Belén.

Cortijo Fischer

Y según ponemos la brújula orientados al mar, encontramos a la derecha el Cortijo Fischer o del Gobernador, hoy dedicada al Instituto Andaluz de la Mujer. El palacete fue construido por Hermann Federico Fischer Winslow (1848- 1918) miembro de una familia danesa y de cultura germánica, dedicada al comercio maderero.  Fischer se instala en Málaga en 1872 donde es nombrado cónsul de siete naciones. Más adelante se afinca en Almería para continuar con su labor como cónsul danés y enriquecerse como comerciante y consignatario de buques. Fue una de las primeras firmas de la exportación uvera de Almería. En 1882 se casa con Cecilia Johanne, su primera esposa, quien apenas seis años después, en 1888, muere tras un accidente montando a caballo. Ya tenían dos hijos varones pequeños que se marchan a Dinamarca en ese momento de tragedia y que volverían a vivir con su padre en Almería ya adolescentes, acompañados por una institutriz que se convertiría en la segunda esposa de Fischer. La casa queda finalizada sobre el 1900. La llama Villa Cecilia en claro homenaje a la madre de sus hijos. Por ello los motivos como los rostros femeninos (supuestamente el de Cecilia) que decoran los capiteles de las columnas o las rosas (que la difunta adoraba) hacen referencia al carácter del edificio, dando un toque espectral a la decoración. Sería un lugar de referencia en los encuentros burgueses del primer tercio del siglo XX. Después vendría su decadencia. El gobierno de España la compró en 1940 y en 1947 instaló en ella la residencia del gobernador civil de Almería. A partir de 1969 fue Delegación del Ministerio de Educación. Entre 2008 y 2010 fue restaurado por el arquitecto Ramón de Torres. Con la rehabilitación de la Rambla y la construcción de la Autovía del Mediterráneo entre los años 1990-2000 todo este barrio queda integrado en la ciudad.


Seguimos bajando por el centro del bulevar. Vista a la derecha.



La plaza de Toros

Tras el derribo de las murallas de la ciudad medieval en 1855, Almería ejecuta ampliaciones urbanísticas hacia el Norte y el Este. Fruto de ellas son los barrios que van naciendo al paso de los caminos que llevan dirección Granada y Murcia. Paralelamente, la ciudad vive una época dorada de bonanza económica. La sociedad burguesa demandaba entonces un coso para las corridas de toros, que hasta entonces se hacían en la Plaza Vieja.  Este edificio con dos pisos y capacidad para 9054 espectadores fue diseñado por Trinidad Cuartara y Enrique López Rull los arquitectos municipal y provincial respectivamente. Los gastos corrieron a cargo de una sociedad presidida por Felipe Vilches. La construcción se concluye en 1888 y la calle principal se bautiza como Avenida Vilches. En la actualidad es un espacio que recibe muchos más eventos culturales que taurinos.



Plaza del Mercado de los Ángeles

Y a esta altura a mi izquierda, si cruzo el bulevar de la Rambla de Belén, llego a la Plaza del Mercado de los Ángeles. En este mercado, recogido y familiar, siempre encontraremos buen género a un precio razonable. Hoy quiero llevarme salazones y encurtidos para mi mesa de Nochevieja. Las aceitunas con todos sus matices posibles son mi debilidad y las encuentro en el rinconcito del puesto de Ana Belmonte en la barraca 12.

Y con el agradable sol de invierno sigo bajando dirección al mar. La Rambla, después de la rotonda en su encuentro con la calle Granada, se llama de Federico García Lorca. En esta zona la arquitectura de bloques de pisos corresponde a la expansión de la clase obrera del siglo XX, que nos ofrece sus fachadas traseras. Podemos observar a la derecha, casi en el encuentro con la calle Murcia, las cinco viviendas de los mineros ingleses de finales del siglo XIX y que tienen una morfología distintiva muy british, con su jardincito delantero y fachadas con dintel ornamental a dos aguas.

Anfiteatro
Después podremos visitar el anfiteatro ubicado en el centro del bulevar, culturalmente muy rentable. Más adelante encontraremos el parque más divertido que alberga la Rambla con un montón de columpios modernos que estrenaron y baquetearon los hoy almerienses veinteañeros.

Y a la altura de la nueva Biblioteca Central siento que ya es hora del aperitivo. Me voy a sentar en una de las terrazas más agradables de la ciudad, la del Kiosco Dieciocho de julio. Hay que ir temprano para encontrar mesa, la tercera edad que vive en los barrios circundantes está siempre al acecho. Y es que el pincho moruno es incontestable. Feliz 2021, Almería, brindemos juntos con sonrisa de alma invocando a la magia.


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