Ronda Catedral

Rondemos la Catedral de Almería, la otra gran joya arquitectónica de nuestro patrimonio

Plaza de la Catedral, uno de los corazones de la ciudad.
Plaza de la Catedral, uno de los corazones de la ciudad.
Mar de los Ríos
07:00 • 29 dic. 2020

Hoy, 29 de diciembre, es el día del Rey de Israel, que el santoral dedica a todos los varones que se llamen David. La famosa leyenda del pequeño niño que mata al gigante Goliat con una honda corresponde a este personaje.

La ruta parte desde la mitad del Paseo de Almería bajo su ficus centenario, uno de nuestros patrimonios vegetales que data del siglo XIX y alcanza más de veinte metros de altura.  Giramos a la izquierda para tomar la calle Lachambre, con la brújula puesta dirección a la Catedral de Almería. Para ello dejaremos a la izquierda la agradable plaza Marqués de Heredia, en la que podremos desayunar en alguna de sus terrazas. Pero si vamos alimentados, cogeremos ritmo y cruzaremos la calle Trajano hasta alcanzar la calle Real, para seguir todo recto por la calle Eduardo Pérez hasta desembocar en la plaza de la Catedral. Una placa nos recuerda que en los años 70 del siglo XX fue el escenario del rodaje de la película Patton. Su reforma más reciente data del año 2000 por los arquitectos Alberto Campo y Modesto Sánchez, no sin cierta polémica, donde unas altas palmeras circundan un centro diáfano que permite usos de interés general.

Catedral de Almería o de la Encarnación



Es la única catedral-fortaleza de España erigida en el siglo XVI, primando así los aspectos defensivos. Su estilo se considera transición entre el Gótico tardío y el Renacimiento, así como rasgos posteriores barrocos y neoclásicos. Consta de tres capillas, situadas en la cabecera y girola, con planta rectangular.



En el transepto, sobre el crucero, se sitúa la linterna renacentista, obra de Juan de Orea, autor también de la sacristía y del patio de armas, convertido en claustro en el siglo XVIII. El templo cuenta con una torre homenaje del siglo XVII en el noroeste. La puerta principal simboliza la puerta al Cielo. El palacio Episcopal enfrentado a la Catedral es obra de los arquitectos almerienses Trinidad Cuartara y Enrique López Rull, cuya construcción concluyó en 1899.

Plaza Bendicho



Y según salimos de la Catedral, cogeremos la primera vía que la circunda, la mítica calle Cubo, hasta llegar a la Plaza Bendicho, una de las más agradables de la ciudad, presidida por el busto de la profesora Celia Viñas, toda una personalidad que llenó de luz con su sabiduría las aulas de los niños de la posguerra almeriense. Es esta plaza podremos admirar la fachada de la actual Hermandad del Prendimiento y la que fue en su momento la Casa de los Puche, una residencia burguesa de estilo neoclásico del siglo XVIII.





Detalle artístico



Para los románticos aconsejo perder quince minutos en el periplo para bajar por la calle Olmos hasta encontrar la Braulio Moreno y girar a la derecha en busca a pocos metros de otro encantador rincón, donde un busto del poeta universal Federico García Lorca nos recuerda que, en la casa principal de la plaza viviera el niño que fue entre 1906-1909, cuando asistía al instituto de nuestra ciudad. El Hospital Provincial o de Santa María Magdalena está a tiro de piedra en dirección poniente, pero en la actualidad vive un proceso de profunda reforma, totalmente cubierto por lonas.  Y es que en la parte más antigua del siglo XVI, se pretende albergar el primer Museo Nacional del Realismo Contemporáneo de España, un ambicioso proyecto cultural avalado por el pintor y escultor ciudadrealeño Antonio López y el arquitecto y pintor almeriense Andrés García Ibáñez. Si obviamos este desvío, desde la plaza Bendicho volveremos sobre nuestros pasos hasta la plaza de la Catedral, para tomar a la derecha la calle Conde Xiquera que nos conducirá directamente a la plaza Careaga.




Plaza de Careaga
Es una de las mas acogedoras de la ciudad, recientemente rehabilitada. Debe su nombre a la Familia Careaga que se instala en Almería en el siglo XV venida desde Vizcaya con la Reconquista, otorgándole Carlos II el título de Marqués de Torre Alta.  En esta plaza se encuentra la Casa de los Marqueses de Torre Alta, construida en 1847, y donde destaca la composición en dos plantas. Su estructura se adapta al tipo general de vivienda neoclásica burguesa con elegante fachada. Fue rehabilitada hace algo más de una década. En los bajos está situada una vinoteca deliciosa, Solera Ibérica.

Al salir de la plaza y tomando a la izquierda la calle Campomanes encontramos el palacio de los vizcondes del Castillo de Almansa, la que fue una residencia palaciega del siglo XVIII donde actualmente se alberga el Archivo Histórico Provincial. Fue edificado para el I Vizconde del Castillo de Almansa y construido entre 1773 y 1780.



En 1988 fue objeto de una profunda remodelación tras la cual el edificio pasó a su uso actual. Enfrentado a él aparece la coqueta placita dedicada al poeta almeriense Julio Alfredo Egea y que da acceso al edificio del Instituto de Estudios Almerienses.




Un consejo para los del spray nocturno: Educaos en Arte y a lo mejor así os da por salir a limpiar vuestro vandalismo, que de otro modo tendremos que pagar entre todos.


Y bajamos a la calle Real. Por ella ascenderemos hasta su encuentro con la Jovellanos, caminando apenas cinco minutos, para toparnos con la agradable terraza a su marguen derecha del bar La Plazuela, donde tomaremos resuello al sol de invierno de nuestra Almería. El pincho de taco de ropa vieja puede ser un buen broche final.


Temas relacionados

para ti

en destaque