El último adiós de la Veneno

Fallece a los 52 años Cristina Díaz, icono televisivo de los 90

La Veneno durante la presentación de sus memorias en una sala de Madrid, en octubre.
La Veneno durante la presentación de sus memorias en una sala de Madrid, en octubre.

La Veneno dijo adiós a su Adra natal en 1993, cuando aún se llamaba José Antonio Ortiz Rodríguez. Un joven tan atractivo -Míster Andalucía con 24 años, en 1989- como consciente de que bajo ese cuerpo había una mujer. Y no lo ocultaba a nadie. Tiempo después, convertida ya en icono televisivo en esa España de los noventa que comenzaba a meterse en vena ‘late nights’, volvió a decir adiós a los focos. Había tocado la gloria catódica (sus inenarrables diálogos con Pepe Navarro en ‘Esta noche cruzamos el Mississippi’ y ‘La sonrisa del pelícano’ llegaron a los ocho millones de espectadores) tras ser descubierta mientras ejercía la prostitución en el madrileño Parque del Oeste pero la mala suerte y las malas decisiones -o una mezcla letal de ambas- la llevaron a la cárcel en 2003 por estafar al seguro. Una condena que ahogó los días de vino y rosas en los que igual grababa discos que hacía porno o compartía escenas en una serie con Alfredo Landa. Salió de prisión en 2006, muy deteriorada (nada que ver con aquella mujer de bandera a lo Geena Davis), denunciando vejaciones y malos tratos. Historias convertidas en carne de ‘deluxes’ varios, dramas en los que siempre salía a flote su arrolladora personalidad. Y así hasta el pasado octubre, cuando vieron la luz sus -durante años- anunciadas memorias (‘¡Digo! Ni puta ni santa’, escritas junto a la periodista Valeria Vegas) y la fiesta de ‘flashes’ y selfis hizo olvidar las amargas despedidas, los intentos de suicidio, los años de reclusión mental y física. 


Ayer, tras cuatro días en coma en el hospital de La Paz por un golpe en la cabeza tras haber ingerido alcohol y ansiolíticos, según investigaciones policiales, La Veneno dijo adiós para siempre. Tenía 52 años y, aparentemente, estaba en un momento dulce.


Reacciones
Tras el triste desenlace, el colectivo almeriense de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales Colega lamentó  “enormemente” la pérdida de Cristina Ortiz Rodríguez,  “referente en la visibilidad y vicisitudes de las mujeres transexuales”. “Tras esa máscara contestataria se escondía un ser humano que tuvo que pasar muchas vicisitudes y expuso al gran público la precaria situación de las mujeres transexuales”, recuerdan.


El fallecimiento de la abderitana ha abierto la barra libre de especulaciones en redes sociales, donde La Veneno fue ayer tendencia en Twitter. “He estado con personas de las que no puedo ofrecer sus nombres: no por miedo a que me denuncien sino por miedo a que me maten”, había expresado tras la aparición de sus memorias. Una frase que muchos recuerdan ahora tras los últimos sucesos.




Según ‘El español’, digital que ofreció el lunes en primicia la noticia de que se encontraba “entre la vida y la muerte”, la policía ha cerrado el caso como un accidente doméstico. Hoy se le realizará la autopsia en el Anatómico Forense de Madrid para después llevar su cuerpo al Tanatorio Norte. 


Pendiente de los trámites está su biógrafa y fiel amiga durante los últimos meses, Valeria Vegas, quien ha desvelado al citado medio el último deseo de La Veneno: “Quiero que esparzan mis cenizas en el Parque del Oeste, donde fui una puta feliz”, le había espetado más de una vez, cuando había mirado a la muerte de cerca tras varios intentos de quitarse la vida. 



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