Cristian, el hombre que nadie conocía en Abla y ha matado a sus hijas

Sobre el pesaban varios antecedentes por violencia de género, amenazas y maltrado

Lugar donde encontraron el cuerpo de las niñas.
Lugar donde encontraron el cuerpo de las niñas. Víctor Navarro
Víctor Navarro
19:20 • 18 mar. 2024

Inhóspito, vetusto y desangelado, así es el escenario donde presuntamente Cristian Iona habría acabado con la vida de sus hijas de cuatro y dos años. Situado en medio de la nada a unos 2,6 kilómetros de la pedanía de Las Alcubillas, del término municipal de Alboloduy se alza un cortijo de pizarra, con una parte medio derruida y rudimentarias puertas de madera, flanqueado por cultivos de cepas secas donde ha tenido lugar el trágico suceso.



Según ha podido saber este periódico, el hombre habría conducido a las menores hasta este este paraje próximo a la vereda del camino de Alcóntar, durante el turno de régimen de visitas que compartía con la madre de las niñas, y les habría presuntamente envenenado. El hombre, que también intentó quitarse la vida, fue encontrado por la madre de las menores y miembros de la Guardia Civil en estado de inconsciencia, falleciendo al poco tiempo del dantesco hallazgo.



Conocido por numerosos actos de violencia



Durante la mañana, y una vez que los investigadores de la policía Judicial de la Guardia Civil precintaron el lugar del crimen, permanecía frente al cortijo un vehículo de color negro con las ventanillas bajadas y las sillitas de seguridad de las niñas en la parte de atrás. Nada más. Un elemento enigmático abierto a una serie de preguntas sobre los hechos ocurridos, algo parecido a la identidad del presunto autor del homicidio de las menores, de quien poco o nada se sabía en el pueblo donde reside la madre de las niñas.



El hombre de nacionalidad rumana habría establecido su residencia en la pedanía de Las Alcubillas, donde habría estado ejerciendo trabajos en el sector agrícola. Sobre él pesaba un amplio historial delictivo de denuncias por violencia de género, orden de alejamiento de la madre de las dos niñas asesinadas, agresiones durante el estado de gestación de la mujer, e incluso un juicio señalado por amenazas y malos que habría sido instruido por le Juzgado de lo Penal nº2 de Almería el próximo 10 de abril. Asimismo, también un régimen de visitas a las menores, que sería acordado en una sentencia el pasado marzo de 2023.



La familia habría estado viviendo en las cercanías de la estación de Gérgal durante un año y medio, donde ya habría constancia de maltratos hacia la mujer. Víctima de la situación, Alina y sus hijas se trasladaron a un centro de acogida en Granada, y tras un tiempo se trasladaron al municipio de Abla, donde Alina acudió para refugiarse y empezar una nueva vida con sus hijas.



Un hombre tímido alquiló una casa en Abla



Nadie en el municipio abulense conoce, ni sabe como era Cristian Iona, tan sólo una mujer, Loli, quien le habría alquilado una vivienda hace dos años aproximadamente. Según explica la arrendataria, Cristian le alquiló la casa pero nunca mencionó que estuviera separado de Alina. "Le alquilé la casa pensando que eran matrimonio. Me enteré después que estaban separados".  Aún turbada por el suceso, Loli señala que Iona, después de aquel encuentro, nunca ha vuelto a aparecer por Abla.


"Él nunca ha venido al pueblo, ni se ha acercado a ella. Él solo estuvo en el pueblo cuando vino a alquilar la casa. En ese momento Alina estaba en la casa de acogida en  Granada". La casera, que se encuentra afectada por la pérdida de las niñas, indica que en el corto tiempo que pudo interaccionar con el presunto homicida, parecía "un hombre muy tímido. Pero es un criminal".


En Abla, la historia de Alina no era del todo desconocida, y poco a poco los episodios de malos tratos y amenazas sufridas eran compartidas por la madre las niñas a sus vecinos más próximos, que se convirtieron en los confidentes de este pesar. "Sabíamos que estaban separados, pero la justicia le ha dado horas de visitas para ver a las niñas, sabiendo que era un "tío violento y con problemas", "no debían de haber eliminado la figura del acompañante", manifiesta Costica Bob, amigo cercano de la mujer y las niñas.


El alcalde del municipio abulense, Javier Sánchez, quien ha puesto a disposición de Alina toda la ayuda que pueda ofrecer el Ayuntamiento del municipio, arrojaba un poco de luz sobre la motivación de Alina en establecerse en Abla. "No se nada, pero se comenta en el pueblo que ella alguna vez ha dicho que su llegada fue por la orden de alejamiento". El regidor abulense quien señalaba no conocer los procesos judiciales ordenados contra Cristian Iona, tampoco conocía la identidad del mismo. "Yo personalmente no lo conozco. El nunca ha venido nunca aquí".


De acuerdo con el propietario de la cafetería donde Alina encontró un trabajo, la mujer al no disponer de vehículo propio, se valía de la colaboración vecinal que les facilitaban un coche para poder llevar a las menores hasta su padre, al no poder este acercarse a la madre de las niñas a menos de 500 metros. "Yo no he conocido a este hombre ni en fotografías", relata el hostelero.


La investigación está abierta y judicializada, y se espera que arroje luz sobre los detalles exactos de este trágico suceso. Mientras tanto, aquel coche de ventanillas bajadas continúa a las puertas del rústico cortijo de Las Alcubillas, esperando en un paraje gris donde perdieron la vida dos pequeñas inocentes.


Temas relacionados

para ti

en destaque