Gabriel Amat: “Mis tiempos los manejo yo”

Entrevista con el alcalde de Roquetas al cumplir 25 años en el cargo

Gabriel Amat, en su despacho de Alcaldía durante la entrevista
Gabriel Amat, en su despacho de Alcaldía durante la entrevista Rogelio Montes

Acaba de soplar velas, no las de su biología (esas, 76, están a punto de llegar), sino las de sus 25 años como alcalde de Roquetas. Un cuarto de siglo repleto de hitos para un municipio que ya es el segundo de la provincia y para el que guarda en la cartera no menos de 25 grandes proyectos más. Tras haber manejado un poder como pocos políticos en Almería, en 2019 replegó para defender su ‘fortín’ roquetero, amenazado por las turbulencias del nuevo tiempo político. 


Gabriel Amat Ayllón vive políticamente por y para Roquetas, entre las luces que le reportan los éxitos de su gestión y las sombras de las denuncias, procedentes de la misma dirección, desde hace años. 


 ¿Tiene alguna teoría de por qué ha sido el alcalde más investigado?

 Creo que el motivo que ha tenido aquella gente que ha querido utilizar medios políticos para machacar a Gabriel Amat y a toda su familia es que Gabriel Amat hace 25 años ganó las elecciones de Roquetas y que, desde que lo hicieron presidente provincial del Partido Popular, ha ido ganando las elecciones en la provincia. Se está demostrando, día a día, que todas las acusaciones han sido fallidas, por no decir falsas. 


 ¿Ha habido en su entorno personas que han jugado en contra?



 No, yo no me siento traicionado por nadie. En todos los lugares que yo he estado, enemigos, pocos. Y he recibido un respeto muy importante tanto en la Diputación como en el Ayuntamiento de Roquetas como en el Partido Popular.


 Suelen decir que el peor fuego es el amigo. 

 Eso es lo que se suele decir, pero es que yo he tenido la suerte de no ser enemigo para escalar nada, porque mi ilusión ha sido siempre ser alcalde de Roquetas y, por un motivo u otro, tuve que coger la presidencia del Partido Popular y ser presidente siete años y medio de la Diputación. Y no me ha costado ningún esfuerzo, ha sido una gran satisfacción ser presidente, con un vicepresidente, Javier Aureliano, y un equipo de gobierno muy importante. Y tengo que agradecerle a ellos y a todos los funcionarios de la Diputación el buen trabajo en los años que yo he estado allí. Como tengo que agradecérselo a todos los funcionarios del Ayuntamiento de Roquetas y especialmente al secretario municipal, uno de los mejores que hay.


 25 años como alcalde. ¿Se arrepiente de alguna decisión? 

 Siempre hay cosas que dices, no lo tenía que haber hecho, y otras que dices, la tenía que haber hecho. 


 ¿Algo en lo que echaría marcha atrás?

 No, no. Hay que tomar decisiones con respeto y buscando que sean las mejores y que afecten lo menos posible a tus ciudadanos. No es fácil, pero esa es la grandeza de gobernar. Hay algo que me ha dolido, no poder tener ya hecho el hospital, que era uno de los objetivos importantes. Ahora sí empezará a final de año o principios del que viene. Pero estoy dolido de no haberlo conseguido durante estos 15 años. 


 ¿Por qué no lo ha conseguido antes? 

 Porque no ha querido la Junta de Andalucía. En el primer momento, nosotros lo hacíamos, y se firmó un convenio para eso. Luego llegó la crisis en 2008 y tuvimos que parar. Y cinco años después le dije a la Junta de Andalucía de retomar, y que ellos lo dotaran. Y no me daban una respuesta. Y mira qué casualidad, que íbamos a firmar el 15 de octubre de 2019, y me llama la consejera y me dice “alcalde, lo vamos a hacer nosotros”. Le dije, “consejera, si estuvieras aquí te daba un abrazo”. Luego, pensando, dije huele a convocatoria de elecciones. Y a los cinco o seis días las convocaron. Cuando cambia el Gobierno, empezamos a buscar el proyecto en la Junta de Andalucía y ni siquiera aparecía. Fue un brindis al sol que hizo la Presidenta porque iba a haber elecciones, creo yo. 


 ¿El hospital es su gran asignatura pendiente?

 Sí, ahora mismo, sí. La variante ya se terminó. La salida de la variante por la Yegua Verde se está terminando, un proyecto que va a hacer también la Diputación, un puente, porque esa carretera no solamente sirve a la gente de Roquetas, también de Vícar. 


 ¿El hospital se conseguirá antes de que termine esta corporación?

 Yo creo que se terminará. Desde que empiecen las obras serán 18 ó 20 meses. Pero si no se hace, esperaremos a que se haga. 


 ¿Gabriel Amat seguirá hasta que se haga?

 A mí me gustaría dejar el hospital hecho. Faltan tres años para cumplir los 28 de alcalde de Roquetas, que ya es un éxito. Pocos alcaldes van a tener la oportunidad, tal como está cambiando la política, de tener 28 años de alcalde en un municipio con cien mil habitantes. Y hasta ahora el PP ha tenido unos porcentajes muy importantes de la confianza de los ciudadanos. 


 ¿Sintió que la dedicación a la Diputación y al partido puso en riesgo la Alcaldía de Roquetas? 

 Sí, sí. 


 ¿Por eso decidió volver?

 Por eso me vine seis meses antes, porque en las últimas elecciones nacionales los resultados en Roquetas no fueron los más agradables, y yo noté que Gabriel Amat, no es que fuera imprescindible, pero hacía falta. Me mentalicé de que mi trabajo tenía que terminar en Roquetas. Y la verdad es que conseguí darle la vuelta a la tortilla. Pero ya habían dado al PP como perdedor y ya estaba el pacto hecho.


 ¿Sintió vertigo, miedo a perder? 

 No… vamos a ver, cuando las cosas no están de cara, sientes ansia de hacer y responsabilidad, y piensas ¿por qué esto no puede salir de esta manera? Los ciudadanos son muy listos. Yo estuve seis meses haciendo lo que siempre había hecho en Roquetas y la gente me comprendió, y volví a tener otra vez la mayoría simple, con una diferencia muy importante sobre el segundo, que era el Partido Socialista. 


 ¿Pudo estar de fondo que no había un liderazgo claro en el Ayuntamiento después de Gabriel Amat?

 Es difícil hacer análisis de esos.


 Pero no había sucesor.

 No, es que las políticas municipales son diferentes a las provinciales. La política del pueblo es más complicada porque el alcalde es la persona más cercana al ciudadano, y en la Diputación el presidente es más cercano a los alcaldes, pero no a los ciudadanos. Esa es la diferencia. En esa legislatura teníamos gente buena. Una, Eloísa Cabrera, y varios concejales más, José Juan, Paco, Mayte, cualquiera hubiera sido un buen líder. Pero se vino Gabriel Amat y no es que se hizo el líder, ya era líder en el Ayuntamiento de Roquetas.



El alcalde de Roquetas, en el balcón sobre la plaza del Ayuntamiento
El alcalde de Roquetas, en el balcón sobre la plaza del AyuntamientoRogelio Montes


 ¿Por qué se emocionó tanto en esa última toma de posesión tras 25 años? 

 No podía hablar. Hacer el juramento de la séptima legislatura no era fácil. Después de todo lo que estaba pasando, Antonia... las personas somos humanas. Estaba mi familia, mis nietas allí, mis nietos, y me quedé parado, no tenía palabras, y sentí que no tenía derecho a hacer sufrir a mi gente porque yo fuera político. Todavía me roza un poco las lágrimas cuando me pongo a hablar de esto [se emociona]. Es que yo no tenía derecho a hacer otros cuatro años más ese juramento… y me paré … me paré… (silencio).


 Gabriel, ¿habrá lugar a un octavo juramento?

 No es imposible.


 ¿De qué dependerá?

 De muchas cosas. De que yo me encuentre con capacidad para poder asumir un octavo. Y de la fuerza que Dios me dé para que así sea. 


 Sé que maneja bien sus tiempos…

 Los manejo yo. A mí no me gusta que me digan lo que tengo que hacer. Me gusta que me den consejos todos los días. Pero cuando me dicen "si tú ya podías estar cobrando 15 años la prestación de jubilación". Y es verdad… Pues le estoy ahorrando al Gobierno de España 15 años de sueldo.


 ¿Pero no lo estará haciendo por el Gobierno, verdad?

 No, por el Gobierno, no [risas]. Lo estoy haciendo porque me siento con capacidad de llevar una institución bien. Yo he tenido la suerte de tener  buenos equipos de gobierno, tanto en la Diputación como en el Ayuntamiento, y eso hace que hagas las cosas con preparación y con la ley por delante, que para mí es lo importante. Yo antes de hacer las cosas las pienso tres veces. Y cuando tengo duda le pregunto al secretario o al interventor, y con esa seguridad han pasado toooodas [enfatiza] las investigaciones que nos han hecho y no ha pasado todavía absolutamente nada hasta hoy. Y espero que así terminen las siete que aún hay.


 ¿Esos asesoramientos le han evitado problemas?

 Esos asesoramientos me han enseñado, y me han hecho saber aquello que no se podía hacer. Y yo no lo he hecho. Porque a los políticos nos gusta a todos hacer todo lo que quieres y un poquito más, pero hay cosas que no podemos. 


 Con lo que ha vivido muchos habrían renunciado: presión familiar, problemas judiciales. ¿En algún momento se lo ha planteado?

 No, nunca. Muchas veces piensas y dices, ¿por qué estoy aguantando todo esto?


 Eso. ¿Por qué?

 Por amor propio, para demostrarle a todas las personas que me han denunciado que era mentira. En la vida eso, para mí, es muy importante, porque el honor de Gabriel Amat, y de su familia está por encima de todas esas denuncias y esas difamaciones. (Silencio) …  Ahora, el daño que me han hecho no está pagado con nada.


 ¿Y le gustaría que lo pagaran, buscará que lo paguen?

 Yo voy a buscar todo lo que me ampare la ley cuando llegue el momento. 


 Excepción hecha de esta situación, ¿cuáles han sido los momentos más complicados que ha vivido en 25 años de alcaldía?

 El momento más complicado fue cuando tomé posesión por primera vez, en el año 95, y me encontré la situación económica. Debíamos 6.500 millones [de pesetas]. Me faltaban cuarenta y tantos ó cincuenta millones para pagar la nómina y no teníamos garantía de comprar fiado nada. De las peores cosas que te puedes encontrar cuando llegas a un sitio. 


 Podía decir aquello de "si lo sé, no vengo". 

 Pues sí. Te encuentras todo cerrado, pero, bueno, empezamos a trabajar y a hacer las cosas y se han cumplido bastante bien. Hoy somos de los ayuntamientos más saneados de toda Andalucía, de los más inversores y de los que más rápido pagamos. Y en vez de tener que hacer un plan de saneamiento por deuda, tenemos que hacer un plan de saneamiento porque hemos gastado más de lo normal. Esa es la diferencia. 


 ¿Y de dónde ha salido el dinero?

 Del Ayuntamiento. Hemos pagado 16 millones y no debemos nada a los bancos y  vamos a pedir 17 millones para obras, que ese dinero en deuda no podíamos gastarlo en obras. Ahora tenemos una situación económica buena.


 ¿Cómo está acusando Roquetas el golpe de la crisis del coronavirus?

 Con un esfuerzo bastante grande. Roquetas no ha sido de los municipios que más positivos ha tenido en base a los habitantes que tiene. Es verdad que tuvimos un repunte en la residencia. Pero hoy, gracias a Dios, no tenemos en la residencia absolutamente nadie positivo, ni en el hospital. Se ha hecho un buen trabajo, y eso es gracias a los buenos profesionales de la residencia Virgen del Rosario, como también a los profesionales que venían del Hospital del Poniente. 


 ¿Teme que este verano el sector turístico se vaya a resentir? 

  Yo pienso que de una manera o de otra se va a resentir. Nos va a faltar ocupación hotelera y nos van a faltar turistas. Nosotros también tenemos un turismo nacional muy importante. Esos van a seguir viniendo porque están locos por venir a disfrutar de las buenas playas. Pero ahora tenemos un objetivo muy importante. Nosotros no queremos limitar, pero para eso tenemos que tener la colaboración de toda la gente que venga. Hay 114 informadores que van a estar en los 15 kilómetros de playas, carteles en cada entrada y vamos a poner 46 altavoces. No nos podemos permitir el lujo de tener un repunte. 


  El crecimiento de Roquetas en estos 25 años es una evidencia…

 …el 300 por cien…


   ¿Debe ser Roquetas la referencia de la comarca?

  Nosotros no competimos con nadie. Ahora bien, cada alcalde barre para él. Aguadulce, Las Salinas y la urbanización son de verdad el sitio turístico para la gente de la capital. No de ahora, de siempre. Y ahora, con la salida de la autovía por la zona norte de Aguadulce, tardas 10 minutos. Por lo tanto, es una ciudad dormitorio de Almería, nos sentimos muy orgullosos, pero no están empadronados aquí.


  ¿Son los que más problemas le dan?

 Vamos a ver, los vecinos de Aguadulce siempre dicen que en Aguadulce se hace menos. Los de Roquetas me dicen que en Roquetas se hace menos. Cada uno pide para ellos. Es lógico y es normal. Lo que pasa es que ya no nos acordamos de la rambla de la Iglesia, la Rambla Gitana, el barranco El Polvorín, que ahora son unas zonas bonitas y antes eran ramblas. Hemos hecho grandes cosas en Aguadulce. Ahora queremos hacer un concurso de ideas para la zona entre la calle Galán y la rambla de San Antonio. Queremos hacer el Parque de Las Salinas. Tenemos muchas ideas todavía, nunca se acaban.


 Si cierra los ojos, ¿cuál es la primera idea que le viene de 25 años de alcalde? 

 Muchas, porque cada vez que viene el archivo de una denuncia, eso ya no es político, ya es personal. Cuando me pusieron la querella en la Urbanizadora de Aguadulce y se archivó. Cuando me pusieron la querella en el teatro y se archivó. ¿Y sabes la satisfacción cuando le dijeron al Consejo Consultivo en una sentencia judicial que no había actuado con rigor [al informar contra el Gran Plaza] y que lo condenaban a que diera el informe favorable? 


 ¿Ha llegado a convertirlo en una obsesión?

 No en una obsesión, en una responsabilidad, porque yo he visto que hay gente que se frota las manos por todo aquello malo que le pase a Gabriel Amat y a su familia. Y entonces, cuando viene algo en contra de esa gente, te llenas de tranquilidad y no te mentalizas de que has ganado, sino de que hemos hecho las cosas bien y no tienen razón. 


 ¿Es vengativo?

 No, no… no. Ni voy a ser vengativo nunca. No me gusta ser vengativo, pero sí tener una satisfacción. Por lo menos, deben pedir perdón, porque el daño nunca lo van a quitar. Pero deben pedir perdón. 


 ¿Qué titular se pondría de 25 años de alcaldía?

 ¿Yo qué me pondría? La satisfacción que tengo de haber convertido un gran municipio en una gran ciudad, de pasar de 36.000 habitantes a cien mil. 


 Y con la hucha del Ayuntamiento llena, podría añadir.  

 [Sonrisa y silencio]. 



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