Nada es igual

Columna de opinión sobre la actualidad cofrade

Montaje de esta Cuaresma de la Hermandad del Silencio en San Agustín. Foto de Víctor González Felices.
Montaje de esta Cuaresma de la Hermandad del Silencio en San Agustín. Foto de Víctor González Felices.
Baltasar González Pascual
14:41 • 15 mar. 2021

Los no cofrades (y otros autodenominados cofrades) están empeñados en repetir hasta la saciedad eso de que no hay procesiones pero sí Semana Santa. Pues claro. Estaría bueno.



Acaso no tenemos formación cristiana. A ver si no participamos en los Santos Oficios todos los años. A ver si es que no sabemos que la Semana Santa existe sin la necesidad de salir a la calle. Pero me van a perdonar, porque este año nos llena un sentimiento tan distinto que hace que nuestras caras no sean las mismas.



Las hermandades hacen todo lo que pueden y más para que todo siga como si nada, para no desconectar totalmente con los hermanos y, por supuesto, para seguir cumpliendo sus Reglas. Es encomiable el esfuerzo que están haciendo. Algunas incluso yendo más allá, organizando exposiciones, sacando carteles, haciendo charlas, inventando y adaptándose a esta nueva situación…



Pero la cruda realidad es que nada es igual esta Cuaresma, ni lo será en Semana Santa. Si quemas incienso en casa con unas marchas de fondo (como mi amigo Leo), será maravilloso, pero le faltará algo. Si tu suegra hace roscos o tu madre torrijas, estarán buenísimas, pero no como otros años. Si paseas una tarde por la zona de Alfareros, te relajarás, pero faltará el rechinar de los coches por la cera que el viacrucis del Señor de la Redención debió haber



dejado sobre el asfalto. Si ves algún programa cofrade en internet, lo disfrutarás, pero con el ceño fruncido. Si pasas por los naranjos de la calle Gravina, olerás el embriagador azahar, pero esta Cuaresma tendrá un poso que lo hará distinto al de otros años. Si caminas un domingo por el centro de Almería, te perderás en sus callejas, pero no las saborearás igual porque faltarán ensayos en cada esquina. Y, por supuesto, ni habrá túnicas ni capirotes que preparar.



Así que nada está siendo igual.



Nosotros mismos subestimamos la importancia de la religiosidad popular, tan históricamente denostada dentro y fuera de la Iglesia. Es nuestro deber cofrade defenderla. Como dijo el papa Francisco, “es una forma genuina de evangelización”.




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