El ‘Jerte’ almeriense que vende las cerezas a seis euros

Solo se producen 50.000 kilos de este ‘raf’ de la fruta de hueso

Cerezas de Abrucena en un mercado de Viator.
Cerezas de Abrucena en un mercado de Viator.
Manuel León 00:09 • 23 jun. 2022

La cereza de Abrucena, una de las joyas gastronómicas de la Almería de interior, ha estancado esta campaña su producción al quedarse por debajo de los 50.000 kilos. Esa es la cruz de la moneda. La cara es que esta fruta almeriense adquiere cada año mayor nombradía y cotización. Esta temporada, este sabroso fruto ha alcanzado hasta los 6 euros en origen, al principio de la primavera, aunque después ha ido bajando a los 3 euros. La valoración media en los mercados mayoristas ha rondados los cuatro euros, según Manuel Molina, uno de los principales productores de la variedad temprana Burlat, la más cotizada de todas. 


Abrucena produce más de la mitad de toda la cereza almeriense de la que se cosechan unos 90.000 kilos por temporada en una superficie aproximada de 30 hectáreas. La amplia mayoría, excepto algunas pequeñas fincas en Los Vélez, recolectan en la venga el río Nacimiento, en los municipios de Abla, Fiñana y Nacimiento.


Abrucena tiene, desde hace un siglo, una especie imbatible de este fruto que es la Burlat, que disfruta de la cuadratura del círculo: sol y temperaturas de siete grados durante algunos meses de invierno. No es demasiado conocida, porque apenas hay unas pocas hectáreas, pero es el Raf de las cerezas. 



Joaquín, uno de los agricultores de la finca Don Gregorio, certifica los óptimos precios en origen de esta campaña así como la calidad, “aunque la producción se haya resentido por la calima, los problemas de polinización y la escasa lluvia”.


No obstante, algunas fincas cuenta con riego por goteo de balsas con agua de Sierra Nevada a mil metros de actitud. Eso hace que toda la cosecha de cereza de Abrucena se venda sin ningún problema en las alhóndigas de la capital como la de Antonio López Bañón, en la Carretera del Mamí o en Ojeda, en carretera de Sierra Alhamilla.



Los cerezos de Abrucena se polinizan a través de abejas de productores de miel que dejan los panales en las plantaciones en un Quid pro quo entre el apicultor y el agricultor.


En Abrucena hay unas cinco explotaciones que se dedican al cultivo de este oro rojo y que tienen también como problema los días de niebla que hace que el fruto no cuaje y el picoteo de los estorninos que dejan los árboles pelados y que está prohibido cazarlos.





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