El Corte Inglés en Almería: 32 años de idas y venidas de un triángulo verde

En 1988 apareció el primer rumor de llegada y el primer pedido fueron 133 unifomes de policía

El edificio  que alberga el colegio de La Salle ha sido el último intento de los grandes almacenes en Almería.
El edificio que alberga el colegio de La Salle ha sido el último intento de los grandes almacenes en Almería.

Cuando por primera vez sonó el tambor anunciando la llegada de El Corte Inglés a Almería fue en 1988 y aún daban por la tele el Un, dos tres


Han pasado 32 años de aquel descorche y, desde entonces, la soberana firma del triángulo verde, ha estado flotando en la vida de esta ciudad, alimentando ilusiones, mareando la perdiz de un sitio para otro, viendo cómo El Ejido se adelantaba.


Hasta entonces, lo más parecido a un gran centro comercial para los almerienses había sido Simago, como antes lo fue Almacenes El Aguila.  


Fue el periodista Antonio Hermosa quien primero informó en este periódico una mañana de 17 de noviembre de 1988 abriendo a toda plana: “Existen rumores para instalar El Corte Inglés en Almería”. A más de un tendero se le agriaría el café matutino recordando la experiencia del Pryca que había abierto en 1987 y a más de un señor o señora -de los que iban los puentes al centro de Murcia abierto el mismo año que hicieron volar a Carrero- se le iluminaría el rostro soñando con un traje de Emidio Tucci o de Yera. Desde entonces, desde esa iniciática información de Hermosa, han sido concretamente -según el contador del archivo digital- 2.255 las noticias que se han publicado en La Voz sobre los planes almerienses del británico corte. Quizá solo lo iguale en número de apariciones Blas Díaz Bonillo con aquellas ruedas de prensa.



El primer prontuario que se citaba para El Corte Inglés almeriense, en esa primera información, era en los Cines Imperial de Pablo Iglesias, con Juan Asensio como intermediario.  Desde entonces, se abrió la veda de ubicaciones para el desembarco del equipo de Isidoro Álvarez: terrenos de Artés de Arcos negociados con la viuda del célebre empresario alhameño, la comandancia de la Guardia Civil, la antigua Estación de Autobuses, el edificio de Sindicatos y hasta el Toblerone, entre otros.


El intento más serio fue el de establecerse en el colegio de La Salle en la Rambla, con convenio incluido, que hace tan solo unos días ha quedado en papel mojado, después de quince años desde su rúbrica con Luis Rogelio Rodríguez-Comendador y Juan Megino como maestros de ceremonia. Han derrochado paciencia los Hermanos de La Salle y el propio El Corte Inglés, enfrascado estos últimos años en relevos generacionales no exentos de disensiones, con mucha pólvora incluida. 


La última tentativa para que llegara ‘la primavera de El Corte Inglés’ a Almería fue en 2018, vista la imposibilidad de tramitarlo en un Plan General que no iba a llegar, dentro de una adaptación del PGOU de 1998 a la Ley Urbanística de Andalucía (LOUA), pero tampoco salió adelante. Ha habido, no obstante, voces en Almería que argumentan que el progreso de la ciudad no pende de que se implanten o no unos grandes almacenes.


Da la sensación ahora de que a El Corte Inglés en Almería se le ha pasado el arroz, de que ya no es su tiempo, de que tampoco se ha perdido mucho, más teniendo en cuenta que la capital cuenta ahora con una nueva superficie comercial al norte.


 Desde los primeros escarceos en Almería de la firma fundada por Ramón Areces como sastrería en la madrileña calle Preciados, han cambiado muchos los hábitos de consumo: El Corte Inglés ya no es la espada imperial del comercio español como en los años 70 y 80. Han aparecido nuevas firmas, nuevos gigantes como Inditex que han ido ganando músculo entre los consumidores. Ya hay otras fórmulas de consumo, como la compra online, a través de plataformas planetarias como Amazon. Almería y los almerienses también han cambiado, se han ido muriendo muchos de los que esperaban a El Corte Inglés, aunque hasta hace poco estaba activa una plataforma vecinal que consiguió reunir 15.000 firmas en pro de su apertura.


Por ahora, y parece que, para siempre, lo más parecido que va a tener la capital a El Corte Inglés son los Viajes de Javier Carrillo, y la tienda de Xfera en el Paseo, donde estuvo la desaparecida Marín Rosa.


Desde que el indiano Areces abriera la primera tienda en 1890, la compañía presidida ahora por Marta Alvarez se ha ido desplegando en 97 establecimientos, veinte de ellos en Andalucía, pero hace mucho tiempo que no hay nuevas inauguraciones en esa casa. Los tiempos han cambiado.

 

Puede que la primera vinculación almeriense con la ansiada compañía fuese el pedido que le hizo en 1977 el alcalde Rafael Monterreal, abuelo del actual regidor, de 133 uniformes de policía local al Corte Inglés de Murcia, según el acta plenaria de esa fecha.


 

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