“Los hoteles de Roquetas cerraron y ahora la opción es cantar en la calle”

Eddy y Alex Oliveros son gemelos y cantan boleros en las calles de Almería

Los hermanos Eddy y Alex, micro en mano, en el Paseo Marítimo.
Los hermanos Eddy y Alex, micro en mano, en el Paseo Marítimo. La Voz

Eddy y Alex Oliveros son gemelos y cantan boleros en las calles de Almería porque la pandemia acabó con los escenarios. La crisis musical les obliga a reinventarse.


¿Sienten igual esta crisis musical por la pandemia?

Eddy. Nos ha afectado, tristemente, a los dos y de la misma manera.



Alex. Piensas que esta situación va a mejorar, pero no, no terminan de activarse los contratos que teníamos en los hoteles, y que fueron cancelados por la crisis sanitaria. Yo tengo un hijo y una situación económica difícil.

E. Un músico nos dijo que abandonaba la lucha, que afecta a su economía y a su salud mental. Para mí la música no es un trabajo, es mi manera de ver la vida.



De actuar en hoteles a cantar en la calle.

A. Ha sido un cambio radical. Con el paréntesis de los hoteles nos miramos y nos dijimos: ¿Nos echamos a la calle? Entonces compramos un altavoz y dos micrófonos y, curiosamente en la calle, nos sentíamos como delincuentes. La policía no lo permite, pasas vergüenza, a pesar de que cantamos boleros y baladas; cosas que gustan y que no incitan a la aglomeración.


Llegaron hace 18 años de Venezuela.

E. Nuestro padre es baterista y le ofrecieron trabajar en España. Trabajamos en la compañía de electricidad de Caracas en el departamento de reclamaciones. Mi madre nos inscribió en Ingeniería de Sistemas para alejarnos de la música. Para ella ese mundo “te lleva al alcohol”. Dejó de hablarnos un mes y luego nos echó una mano. Ahora estamos toda la familia en España.


¿Recuerdan una anécdota en la sección de reclamaciones?

A. Un día llegó una mujer a la que le habían cortado la luz. Puso un pollo descongelándose encima de mi escritorio y me dijo muy enfadada: ‘¿Quién me paga esto a mí ahora?’. ¡Menudo pollo me montó (se ríe)!


¿Qué lazos emocionales mantienen con Venezuela?

E. Son nuestras raíces. Hasta los 22 años hemos vivido allí. Las costumbres se parecen, pero son distintas.

A. Ahora con 41 años, tenemos doble nacionalidad y el corazón dividido. Nos sentimos venezolanos y españoles.


Y también son gemelos. ¿Les han ocurrido experiencias inexplicables?

A. Nacimos a los seis meses de gestación; muy prematuros. Al tirar de mí en el parto estaban asfixiando a Eddy, y tragó líquido amniótico. Tuvieron que llevarlo a otro hospital y empezó a morirse. A mí me ocurrió lo mismo en el quirófano, yo estaba a kilómetros. Cuando recuperaron a mi hermano yo reviví al mismo tiempo. Gracias a Dios seguimos juntos y solo nos entendemos con vernos.


Volvamos a la calle. ¿Dónde fue la primera actuación?

E. Fue hace un mes en el mercado central de Almería. Cantamos un solo bolero y había unas 15 personas alrededor. La policía nos informó de que no está permitido tocar en la calle por el tema de los decibelios. Luego hemos ido a la rambla y ahora cantamos en el Paseo Marítimo, a un volumen super bajito, 40 vatios.


En nombre de Graham Bell se puso nombre a los decibelios. Y este hombre decía que “De vez en cuando vale la pena salirse del camino y sumergirse en el bosque”.

E. Tuvimos que salirnos del camino porque los hoteles de Roquetas de Mar cerraron y ahora la opción es la calle. Y no queremos dejarla.

A. Cantamos por necesidad, es verídico. Tenemos que pagar la comida, el teléfono y demás gastos. En la calle estamos más expuestos. Nos han ofrecido eventos y podemos vender nuestro disco titulado ‘Algo nuevo’, y no caer en una doble crisis. Somos agradecidos.


¿La gente los apoya?

E. Cuando llega la policía la gente se pone de nuestra piel. Empatiza con nosotros: ‘¿y por qué, si son boleros muy bonitos y no están haciendo nada malo?’.


¿Qué canciones interpretan?

A. Boleros como este de José Feliciano, ‘Cómo fue’, y baladas, ‘Hoy tengo ganas de ti’, ‘Color esperanza...’ que nos anima a no perder la fe.


¿Qué pasa en los balcones mientras suenan sus boleros?

E. Hay gente que está estudiando y a lo mejor se relaja escuchándonos, y otros salen directamente al balcón a disfrutar de la música. También está el que trabaja de noche y duerme de día. Ese no puede dormir (se ríe).


¿Cómo reaccionan los establecimientos?

E. Hace unos días el propietario de una terraza nos invitó a unos aperitivos. Decía que mientras cantábamos los clientes consumían más, y quiso darnos dinero. Él nos dijo que su negocio también

atravesaba su crisis.


¿Qué opinan de la transformación de los gemelos Bogdanoff tras múltiples intervenciones estéticas?

A. Terrible. Han rechazado la idea de envejecer con naturalidad. Hay artistas que se refrescan un poco y es normal, pero estos gemelos se han pasado.

 

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